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EL GRAN CANAL DE CHINA

Actualizado: 14 mar

Por Christian Careaga

Publicado el 11/03/2024


Esta obra de ingeniería se inició hace aproximadamente 2.500 años, poco antes del Siglo de Oro de Atenas. Veinticinco siglos después, una buena parte de esta magnífica y legendaria infraestructura aún sigue en uso.


Introducción - situación geográfica


El Gran Canal se comenzó a construir en el 486 a.C. para servir fundamentalmente como una ruta de comercio, entre el norte y el sur, entre las grandes ciudades del norte, como las capitales imperiales de Chang’an (Xi’an), Luoyang y Pekín y las ciudades agrícolas situadas al borde de los campos de arroz del delta del Yangtsé.


Rollo de pergamino elaborado por Wang Hui y sus asistentes como recuerdo de la gira de más de 3.000 km realizada por el emperador Kanxi al sur en 1689.

Si observamos el mapa expuesto más abajo, vemos que básicamente, el Gran Canal de China comienza en un lago al este de Pekín, en el distrito de Tongzhou y acaba en la hermosa ciudad de Hangzhou, capital de la provincia de Zhejiang, no muy lejos de Shanghái. Tiene la vía fluvial aproximadamente 1.800 kilómetros de largo, pero -debido a los ramales- es difícil dar una cifra precisa de su longitud.



Esta magna infraestructura hidráulica atraviesa y conecta las cuencas de los ríos Yangtzé, Amarillo, Huang He, Huai, Wei y Qiantang.

 

Diversas vías naturales y artificiales de agua fluvial van atravesando las provincias de Zheijang, Hebei, Shangdong y Jiangsu. Durante siglos han ido en buena parte estas vías acompañadas de caminos paralelos por donde transitaban mensajeros, comerciantes, transportistas y gentes de diversas profesiones. A lo largo de las rutas se construyeron almacenes, viviendas y alojamientos, así como se levantaron plazas y edificios para el intercambio comercial de mercancías de diversa índole y de instrumentos financieros. 


Los emperadores


Entre los primeros emperadores interesados en construir un Gran Canal estuvo Quin Shi Huang (259-210 a.C.), primer emperador de la dinastía Qin, quien deseaba unificar los reinos. Fue además el primer promotor de la Gran Muralla y construyó su gran tumba en Xi’an, en donde está enterrado en un Mausoleo, junto a sus guerreros de terracota.

Pasaron varios siglos hasta la llegada de Wen-Yang Jian (541-604), el legendario y honrado fundador de la dinastía Sui (581-618) quien tuvo la valentía de comenzar a hacer realidad el sueño de Quin Shi Huang, iniciándose así la construcción del Gran Canal con la idea de conectar el norte con el sur de China.

El gran reformador y unificador Wen-Yang Jian -de frugal y de intachable moralidad- se dedicó a la edificación de santuarios y complejos budistas durante su brillante reinado. Entre sus grandes proyectos estuvo la de instaurar oficialmente a comienzos del siglo VII el Sistema de Examen Imperial, previamente puesto en práctica en las dinastías Song y Han, el cual se convirtió por siglos en un sello distintivo de la naturaleza del gobierno en China hasta el siglo XX (1905). Mediante dicho examen se seleccionaban a los candidatos a funcionarios del imperio en base a su nivel de educación y méritos, en lugar de por privilegios hereditarios o recomendaciones. 


El emperador Wen-Yang Jian

 

Posteriormente, el emperador Yang -que gobernó desde 604 hasta 618- se comprometió a continuar varios grandes proyectos de construcción, entre los que destacó la finalización del Gran Canal (hacia 609) y la reconstrucción de la Gran Muralla, un proyecto que se cobró la vida de casi seis millones de trabajadores.

También ordenó varias expediciones militares que llevaron a la dinastía Sui a su mayor extensión territorial, una de las cuales -la conquista de Champa- en lo que hoy es el centro y sur de Vietnam, en donde miles de soldados Sui murieron de malaria. Estas expediciones, junto con una serie de campañas desastrosas contra Goguryeo (uno de los tres reinos de Corea), dejó al imperio exhausto y en bancarrota. En consecuencia, el pueblo se alzó en rebelión. Con el norte de China en crisis, el emperador Yang pasó sus últimos días en Jiangdu (en la moderna Yangzhou, Jiangsu), siendo finalmente estrangulado en un golpe dirigido por su general Yuwen Huaji.

El Emperador Yang (569-618) prestó especial interés al control del flujo del agua en la red de canales y conductos, mediante la elevación de diques y presas.

A pesar de sus logros, los historiadores tradicionales generalmente consideran al emperador Yang como uno de los peores tiranos de la historia china y la razón del gobierno relativamente corto de la dinastía Sui.


El emperador Yang

Sus campañas fallidas contra Goguryeo, y las conscripciones que se impusieron a la población, junto con el aumento de impuestos para financiar estas guerras, terminaron en disturbios civiles y supusieron la caída final de la dinastía.


Las visitas imperiales


La próspera e influyente dinastía Tang (618-907) procuró que las visitas de inspección se efectuaran cada cinco años, con el fin de evitar los costes asociados al desplazamiento de la corte y del ejército. En las campañas de inspección los emperadores debieron de maravillarse viendo las barcazas transitar por el Gran Canal llevando carbón, azúcar y madera para ser empleada en la fábrica de hojas de papel.

 

Mil años después…


Kangxi (1654-1722) fue el cuarto emperador de la dinastía Qing (1644–- 1911), la última dinastía imperial china, de origen manchú, y el segundo que reinó sobre toda China, consolidando la conquista del territorio que había estado bajo la soberanía de la anterior dinastía Ming.

Kangxi realizó seis grandes giras durante su reinado, dejando en el imaginario chino imágenes románticas colectivas de prosperidad, lealtad y compromiso patriótico entre el monarca y su pueblo.   

Los soberanos iniciaban largos viajes de prospección para conocer sus reinos, para contactar con los oficiales y la gente de a pie, supervisar los itinerarios de transporte, enterarse de la evolución de las cosechas, conocer las rutas comerciales existentes y de paso mostrar su poder imperial para consolidar su autoridad.


      El emperador Kangxi

Su nieto, el Emperador Qianlong (1711-1799) continuó con la tradición de usar el Gran Canal para realizar sus giras imperiales de inspección, las cuales ayudaban a la transmisión de nuevas técnicas en el cultivo del arroz o a conocer la escritura basada en sinogramas. Gracias a las redes y canales se extendió el budismo y se asentó el modelo de gobierno centralizado. Además, estas visitas imperiales fueron homogeneizando los exámenes para el servicio civil y promovieron la arquitectura religiosa en torno a las escuelas de pensamiento budista, confucionista y taoísta.


Rememorando su construcción y mantenimiento


No debemos de olvidar que la obra fue hecha a mano.

Quienes participaron en este megaproyecto tenían amplios conocimientos en topografía, en técnicas de drenaje y excavaciones. Esta masiva infraestructura de tecnología hidráulica, atraviesa zonas lacustres y dispone de 15 esclusas en Shangzhou para luchar contra las inundaciones.

Se diseñaron y construyeron presas, diques y pantanos. La ejecución de esas infraestructuras precisaba del cálculo riguroso de las capacidades hidráulicas. Era preciso estimar la gestión del futuro tráfico fluvial y regular y coordinar las normativas para el buen funcionamiento de la estiba en los muelles. Cientos de funcionarios se dedicaron a planificar detalladamente su financiación, incluyendo las inversiones a realizar, así como a valorar las tasas y aranceles que les facilitara estimar la viabilidad de estos proyectos.

Posteriormente, para mantener la red operativa era preciso conocer bien los problemas de su mantenimiento, la vulnerabilidad de los navíos a las condiciones climáticas adversas o el plantearse la reconstrucción de los diversos tramos a causa de la destrucción de las obras por las guerras civiles o por las invasiones. Asimismo, en épocas de declive económico, se solían producir abandonos temporales de tramos de esta monumental obra de ingeniería hidráulica.

Lógicamente, no todos los tramos de los siete subcanales existentes están hoy en día en buen estado, ni bien mantenidos. En algunos se acumulan sedimentos o se vierten aguas marrones y negras. Varios están contaminados o tienen a veces niveles de calado insuficiente para permitir la navegación. En otras secciones de esta gran obra que une los ríos Yangtsé y Amarillo falta en diversos lugares agua proveniente de los afluentes.

Y por supuesto, la gran meta de unificar el imperio, permitió ir llevando a los ciudadanos la cultura de unas regiones a otras, fueran poemas, recetas de cocina o hasta las mismísimas letras de cambio, para ser utilizadas en la compra-venta de mercancías.


Imagen del Gran Canal a su paso por Suzhou, provincia de Jiang

El Museo Cultural del Gran Canal de las dinastías Sui y Tang (618-907) de los arquitectos Herzog & de Meuron se encuentra en ciudad moderna y vibrante de Hangzhou.

Entre las industrias tradicionales de esta ciudad destacan la de la seda, maquinaria y textil, si bien la industria electrónica (liderada por Huawei y Oppo) se ha desarrollado con rapidez en la zona, sobre todo después del cambio en el sistema económico del país ocurrido en 1992. Asimismo, la ciudad se ha convertido también en uno de los destinos turísticos más visitados del país y en su entorno se produce té verde de alta calidad.


Museo del Gran Canal en Hangzhou

 

Una evocación final


Al intentar captar la historia del Gran Canal, emociona el pensar qué hubo detrás en el día a día alrededor de esta vía entre artificial y natural. Leí cómo cinco millones de hombres y mujeres plantaron en una época millones de árboles. Que en otro periodo de su historia se reclutaba la mano de obra, generalmente por un mes al año.

Datos de este estilo estremecen la imaginación. Otros dos botones de muestra podrían ser rememorar los movimientos migratorios ocurridos hace quinientos o mil años a lo largo de aquellos parajes mágicos. La última ensoñación: figurarse participar en una de aquellas expediciones imperiales al sur del gran emperador Kangxi, siendo uno de los pintores dirigidos por el artista Wang Hui para inmortalizar aquel viaje. 


Corría el año de 1689…

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