La residencia de la familia Mu

La sureña provincia de Yunnan es de gran belleza, no solo por sus montañas, ríos, lagos y campos de arroz, sino también por su población y tradiciones étnicas. Linda con Birmania, Laos y Vietnam, siendo la comunidad naxi, uno de los 56 principales grupos étnicos de China, su grupo de población mayoritario.



Por Christian Careaga*


Provincia de Yunnan, China. Fuente: EFIRED / SHUTTERSTOCK

Al norte de la provincia se encuentra la antigua ciudad de Lijiang. En su casco histórico se encuentra el palacio de la familia Mu, emplazado entre las montañas del Dragón de Jade, del Tigre y del León.



Orígenes de la familia Mu


Los antepasados de esta familia fueron expertos en el diseño y planificación urbanísticos. El ascenso de la familia Mu debió iniciarse con anterioridad a la invasión mongola de Kublai Kan (1215-1294), nieto de Gengis Kan, quien fuera el último emperador mongol y el primero de la dinastía Yuan. Por tanto, debieron estar gobernando la región de Lijiang hasta cuando fueron derrocados por los mongoles, si bien posteriormente fueron rehabilitados como Tu Si, título que daba acceso a una posición política hereditaria a los líderes de los grupos minoritarios étnicos leales a los invasores.

Ser un Tu Si implicaba ser reconocido como un oficial imperial -directamente responsable sobre su gestión como gobernador de una comunidad- ante el emperador. El clan Mu mantuvo el título mongol de Tu Si durante las dinastías Yuan (1271-1368), Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911).

Evidentemente, el juramento de lealtad fue repitiéndose de dinastía en dinastía, como fue el caso ante Zhu Yuan Zhang, el primer emperador de la dinastía Ming. De esta forma la saga Mu siguió conservando el título de Tu Si, gobernando en Lijian ininterrumpidamente sobre el grupo Naxi durante 22 generaciones hasta 1723. Según se estime el inicio de su extenso mandato -desde el juramento de lealtad a la dinastía Ming o desde la invasión mongola- éste duró en torno a 341 o a 471 años.

Imaginémonos cómo pudo ser aquella sociedad en torno al siglo XII o en la Edad Media. Puede que algunos de los primeros miembros Tu Si de la saga Mu se comportaran como aparece reflejada la conducta de la alta sociedad en China en la gran novela “The Golden Lotus” (Jin Ping Mei), publicada bajo el pseudónimo de Lanling Xiaoxiao Sheng en 1610, un romance erótico en donde se describe de manera magistral la evolución de la familia de Ximen Qing durante la dinastía Song (960-1279), en donde la ambición, la lujuria y el crimen se daban habitualmente.

La nobleza de las provincias del interior estuvo sujeta, generación tras generación, a los designios de los emperadores, quienes otorgaban premios o castigaban a sus vasallos sin que éstos pudieran reclamar o levantar la vista ante soberano.

Todos los nobles vasallos del imperio solían estar muy atentos a las novedades provenientes de la Ciudad Prohibida de Pekín, desde donde se dictaban desde el siglo XV las normas a través de una potente burocracia oficial y una alta nobleza semifeudal. La ideología, el prestigio, las tradiciones, así como las relaciones sociales y familiares de los Han tenían un fuerte impacto ideológico sobre las poderosas familias locales y la vida urbana y rural de todo el país.

En este contexto histórico, la noble familia Mu levantó la mansión Mu Fu y el templo taoísta de Yuhuang siguiendo las tendencias culturales, las leyes y las costumbres imperiales practicadas durante centurias en el territorio chino.



La mansión residencial


Quien se acerque a Yunnan podrá ver en Lijiang el esplendoroso Palacio Mu Fu. Actualmente tiene en torno a cuatro hectáreas, si bien el complejo arquitectónico formado por pabellones, jardines y patios llegó a disponer del doble de espacio.

De estilo arquitectónico fuertemente influenciado por otros palacios de la dinastía Han, consta de dos espacios principales: el oficial del gobierno y el privado.

Si bien la distribución de los edificios del actual palacio se estructura en 162 habitaciones, sus principales áreas de uso son claras:


· Uno penetra al palacio por el Arco de la Lealtad, la gran puerta de acceso tras la cual se encuentra un amplio patio, al final del cual aparece imponente

· El salón de reuniones llamado Yishi, en donde tenían lugar las principales convenciones políticas, económicas y sociales de la región, bajo una decoración en mármol y madera en donde aparecía inscrito en estelas o paneles: “Dedicado a la Patria”. A continuación, otro gran pabellón deslumbraba al súbdito o visitante:

· El pabellón Wanjuan. El llamado de los diez mil libros o pergaminos, de brillantes caligrafías, pinturas y colección de sutras. En su biblioteca hay obras con más de 2.000 años de antigüedad.

· Detrás del tesoro literario se encuentra el Salón Hufa, en donde se rezaba y celebraban rituales, en buena parte basados en las enseñanzas Dongba, la principal religión de la comunidad naxi.

· A partir de este primer grupo de edificaciones, el Palacio de Mu se convierte en una residencia luminosa, adornada con áticos, patios, aseos y corredores, así como con jardines y pinturas al estilo de las etnias bai, tibetana y naxi. Destaca

· El salón Yuyin Lou, en donde se recibían los decretos imperiales y se celebraban banquetes. Por último, se encuentra el

· Templo taoísta Sanqing, dedicado a la meditación.



Salón de ceremonias oficiales



De nuevo, es preciso tirar de nuestra fantasía para imaginarse la vida diaria dentro del palacio: la vigilancia de las puertas, los proveedores de alimentos, los guerreros, el Tu Si y su séquito, los familiares, las concubinas, el numeroso servicio, los lacayos, los artistas, las fiestas, procesiones y bailes, las antorchas iluminando la noche…

La mítica novela de Cao Xueqin, escrita a mediados del siglo XVIII, titulada “Sueño en el Pabellón Rojo”, puede ayudar mucho al lector a entrever aquella sociedad de provincias en parte opulenta, en parte miserable, haciendo su viaje vital entre las tristezas y alegrías de sus vidas.



Espacio residencial del palacio



Los Mu fueron cultos, como muestra la posesión de esa gran biblioteca en donde se guardaban obras de poetas como Du Fu, Li Bai, Wang Wei o Tao Yuanming. Por supuesto leyeron las Analectas de Confucio y otras obras clásicas, sin dejar de interesarse también por la botánica, la literatura, la música, el taoísmo, el budismo, las matemáticas, la medicina o la historia.

La inclinación de la familia Mu por la educación, la ciencia, la filosofía o la religión trascendió a la cultura naxi, la cual fue asumiendo los valores y tradiciones de sus gobernantes, construyéndose con el paso del tiempo en Lijiang escuelas confucianas en donde varios de los ciudadanos locales se prepararon y aprobaron las más altas pruebas para entrar al servicio civil imperial.

En resumen, el balance final de la herencia del clan Mu fue muy positivo, pues supuso el acercamiento de la etnia Naxi a los valores y tradiciones de la civilización Han, siendo muestra en piedra de su legado esta hermosa mansión.



Temporada aconsejada para la visita


En primavera, hacia comienzos de marzo, cuando florecen las orquídeas y las azaleas.



*Nota: Las ideas contenidas en las publicaciones de Cátedra China o de terceros son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento de esta Asociación.


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