Fortalezas y debilidades de China en TIC, en vista del conflicto actual con EEUU


La tesis que quiero sostener en esta presentación es que, a pesar de los grandes avances técnicos y científicos que ha tenido China recientemente en todas las áreas,

su infraestructura básica en áreas de informática básica, tanto hardware como software, adolece de ciertas carencias, las cuales son graves si se considera la rapidez con la que se mueve esta tecnología. Estas áreas se conocen normalmente con el nombre TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), o ICT por sus siglas en inglés.


Analizaré primero algunas de las debilidades que China tiene en infraestructura hardware, seguido por el análisis de sus debilidades en fundamentos de tecnologías software. Para mostrar a continuación sus fortalezas en Inteligencia Artificial y cómo éstas no pueden suplir las debilidades anteriores. Por último, acabaré con algunas conclusiones.


Debilidades chinas en hardware de base


China no ha diseñado y construido nunca un procesador (CPU) de uso general con éxito comercial. En Taiwán está el fabricante (foundry) más importante del mundo en chips con tecnología avanzada (menos de cinco nanómetros), TSMC (Taiwán Semiconductor Manufacturing Corporation). Pero las CPU (y otros chips) que fabrica, son normalmente diseñados en otros países. Y Taiwán no está integrado en China, tiene su propia política. China está contratando centenares de expertos en hardware básico y fabricación de chips deen Taiwán, así como chinos con experiencia trabajando en EEUU. Y también está construyendo un número importante de plantas de fabricación de chips (fabs) y dedicando muchos recursos a la posible siguiente generación de chips específicamente para inteligencia artificial como la start-up (unicornio) Cambricon. Pero la independencia en infraestructura básica hardware necesita tiempo (años), no se consigue de inmediato.


De los fabricantes de teléfonos móviles chinos, solamente Huawei tiene procesador principal propio (y Xiaomi lo tendrá pronto). Pero, aparte del procesador principal, los teléfonos móviles tienen también muchos otros procesadores específicos, algunos de los cuáles los fabricantes chinos de teléfonos móviles necesitan importar desde occidente. Y la misma dependencia existe en componentes hardware que forman parte de los nodos con los que se construyen las redes de telefonía móvil. Se pueden rediseñar esos nodos y los teléfonos móviles para que utilicen otros componentes hardware que sean más sencillos de obtener, si existe un embargo por parte de Estados Unidos, pero ese rediseño siempre será costoso en tiempo y no solo en dinero. Como ejemplo concreto e importante de dependencia, la firma ARM, que licencia algunas CPUs que Huawei fabrica, ha sido recientemente adquirida por una empresa de Estados Unidos, NVidia.


Debilidades chinas en software de base


En tecnología de software de base, China es quizás más dependiente que en hardware. China nunca ha construido un sistema operativo (exitoso) de uso general propio, sino que depende de los sistemas operativos occidentales, muy en especial de Linux. Que utiliza tanto para las estaciones base de la red de telefonía móvil (algo que hacen también todos sus competidores, por cierto), sino también para los teléfonos móviles, donde Linux se ejecuta debajo de Android. Pero China no parece tener equipos consolidados y fuertes de expertos que trabajen y conozcan el kernel de Linux, algo muy importante para los fabricantes que lo introducen en sus equipos. Si bien es cierto que en los pasados cinco años se ha visto que el número de contribuciones de ingenieros software, trabajando en China, a los grupos internacionales de mantenimiento del kernel de Linux, ha crecido mucho. Un número importante de estas contribuciones desde China, son de ingenieros software occidentales que han ido a trabajar en China, lo cual es muy importante.


En cuanto a otras tecnologías de software de base como diseño de lenguajes de programación y construcción de compiladores o intérpretes de lenguajes, tampoco se conocen contribuciones importantes de ingenieros de software chinos, ni tampoco se conocen proyectos de investigación en estas áreas de universidades y otros centros académicos y científicos.


En el punto específico de Android para teléfonos móviles, Huawei ha desarrollado su propia versión de Android, HarmonyOS. Pero queda por resolver el importante problema de las bibliotecas software Google Play Services, que es propietaria, y también de las aplicaciones que se encuentran en la tienda virtual de Google Play Store. Existe ya en China una tienda virtual alternativa a ésta con cerca de cien mil apps, pero puede bien ocurrir que al final sirva solo a un mercado local, es decir, restringido a China. Vamos, que los teléfonos de Huawei y del resto de fabricantes de teléfonos móviles chinos, solo serían útiles para usuarios dentro de China. Pues, por ejemplo, fuera de China la gente querría poder seguir usando WhatsApp, que nunca va a estar disponible en la tienda virtual de aplicaciones china.


Lo más importante de estas debilidades en software es que lleva mucho más tiempo para un país suplir éstas que suplir las debilidades en hardware. La experiencia de décadas desarrollando tecnología software, ha enseñado que este desarrollo requiere mucho tiempo y, sobre todo, personas con un talento excepcional. Por eso es tan importante para Estados Unidos la atracción que ejerce sobre el talento de todo el mundo, mientras que China aún no es un país al que el talento internacional considere atractivo emigrar en general. Si bien esto está también cambiando, aunque no de la manera tan rápida que exigiría un embargo repentino por parte de EEUU.



La fortaleza de China en Inteligencia Artificial no puede compensar las dos debilidades anteriores


Algunas aplicaciones de inteligencia artificial están realmente muy avanzadas en China, pero esos avances no pueden suplir las debilidades que existen tanto en hardware como en software de base.


Como ejemplo de esto, incluso el software de procesado para inteligencia artificial que utiliza China en general, por ejemplo en la nube de Alibaba (Aliyun), está basado en el sistema Tensor Flow de Google.


Desde los años 60 del pasado siglo, la inteligencia artificial ha sido un poco como una montaña rusa. Al menos en dos ocasiones ha pasado por una fase de grandes promesas, seguida de otra de grandes decepciones. Hasta el punto de que se acuñó el chiste de que Inteligencia Artificial era todo aquello que no se sabía realmente cómo resolver…


Sin embargo, actualmente las cosas en Inteligencia Artificial son distintas debido a que hace unos 10 años se produjo un adelanto técnico importante, el descubrimiento de las redes neuronales profundas (RNP), una especie de reconocimiento avanzado de patrones.


China en realidad no ha contribuido apenas al desarrollo de esta tecnología, pero sí es el país donde existen las aplicaciones más avanzadas de la misma. Especialmente en el área de reconocimiento de imágenes, muy en especial reconocimiento de caras y de personas, y en el área de reconocimiento de comportamientos económicos y sociales. La principal razón de este adelanto de China se basa en que las RNP aprenden de los datos, es decir, cuantos más datos se les den, más y mejor aprenden. Y China tiene una cantidad extraordinaria de datos, más que cualquier otro país del mundo.


Ahora bien, es muy importante destacar que la posición preeminente de China en ciertas aplicaciones de Inteligencia Artificial no puede de ninguna manera suplir las deficiencias que tiene en áreas fundamentales de hardware y software. Pues la tecnología software de estas aplicaciones de inteligencia artificial es relativamente estándar y la ventaja competitiva se la dan a China sus datos, con los cuales puede calibrar y afinar mejor las aplicaciones.


El tercer elemento que da ventaja en las aplicaciones de la inteligencia artificial es la capacidad de cálculo. Y aquí China sí tiene una cierta ventaja, puesto que desde hace casi diez años lidera la lista de los superordenadores más potentes del mundo.


Hay otros aspectos de las TIC donde China puede tener cierta ventaja, casi siempre desde el punto de vista de su aplicación. Ejemplos relevantes son las comunicaciones cuánticas, en la que ha hecho los experimentos que han logrado las mayores distancias de transmisión; o la tecnología de blockchain que está utilizando para lanzar una moneda digital centralizada que ya se encuentra en pruebas.


Conclusiones


Shenzhen está considerado el “Valle del Silicio” mundial del hardware. Pero lo cierto es que allí no se hace hardware estratégico, tal como es el diseño y fabricación de procesadores propios.


De manera similar, Pekín y Hangzhou son los dos centros más importantes de desarrollo software de China, pero el grueso del software que se hace en esos centros es de aplicaciones web o aplicaciones específicas como bases de datos o sistemas empotrados. Y no se hace nada importante en software de base tal como sistemas operativos, lenguajes de programación y compiladores de lenguajes.


Tal como ya se ha apuntado antes, el desarrollo de las capacidades básicas de hardware y sobre todo de software, no se puede conseguir solo con grandes inversiones económicas, sino que necesita talento excepcional y, algo muy importante, tiempo. Y China no es aún un lugar que atraiga el talento mundial, al contrario de lo que ocurre con Estados Unidos. Y el tiempo está corriendo muy rápidamente.


Por todo lo anterior, es de temer que la crisis actual entre Estados Unidos y China pueda tener efectos importantes a corto plazo en el desarrollo en China de equipos de informática y comunicaciones, lo cual también tendría un impacto importante en otros países como los de la Unión Europea, e incluso también en Estados Unidos. Y esto puede bien ser así con independencia del resultado de las elecciones presidenciales que habrá en Estados Unidos dentro de tres semanas. Pues es simplemente resultado de la “lógica de los imperios”.


Eso sí, China tiene ya fortalezas innegables en ciertas áreas como supercomputación, inteligencia artificial y comunicación cuántica, y esas fortalezas se acrecentarán.


Un punto que no por último es menos importante, es que el Confucionismo, la ideología predominante en China desde hace más de veinte siglos, no es una ayuda para la innovación en áreas TIC, sino todo lo contrario. Pues favorece la adaptación al grupo, y no el pensamiento disruptivo e independiente.


Agradecimientos


Quiero agradecer la ayuda prestada por colegas de UPM (Universidad Politécnica de Madrid) y del Centro de Supercomputación de Barcelona, así como por antiguos alumnos (y colegas) que trabajan en las oficinas centrales de Google, Nokia, Facebook y Huawei, y en Ericsson Canadá y Ericsson Francia. Todos los posibles errores, en todo caso, son de mi propia responsabilidad.



Gracias.

Ángel Álvarez ,

Vocal de la junta directiva de Cátedra China

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