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Estados Unidos utiliza a Taiwan para “contener” a China

Actualizado: 16 ene

Por Marcelo Muñoz*

Artículo publicado el 27/08/2023 en Mundiario.



¿El hegemonismo excluyente de Estados Unidos le da licencia para incumplir la ley internacional y actuar en contra de “la comunidad internacional”?


Este titular no es políticamente correcto, es evidente. La noticia que aparece en los medios occidentales, -en los españoles apenas tiene espacio-, es más “correcta” e inocente: “El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Kevin McCarthy, el tercer funcionario de más alto rango del Gobierno de Estados Unidos, sostuvo una reunión de alto nivel con la Sra. Tsai Ing-wen, lider político de Taiwan, y otros funcionarios y legisladores estadounidenses”.


Pero esa noticia “inocente” encierra un cúmulo de maldades e hipocresías de rango internacional. Porque resulta que la Sra. Tsai es presidenta de Taiwan y líder del Partido Progresista Democrático, independentista, y está en campaña electoral para su reelección, frente al Partido Kuomintang y otros, partidarios de la política de Naciones Unidas de una sola China y de un proceso pactado y progresivo de “reunificación”.

Para entendernos, es como si el Sr. McCarthy, recibiera oficialmente al Sr. Aragonés como líder independentista catalán, para ofrecerle su apoyo político a la independencia, mientras le suministra armas y créditos apoyando su secesionismo, en contra de la política de la Unión Europea y de la ONU.


La noticia de esa reunión de la Sra. Tsai y el Sr. McCarthy no tiene nada de “inocente” ni de “políticamente correcta”, pues va en contra de una política clara, manifestada en múltiples y reiteradas resoluciones de Naciones Unidas, defendida no sólo por Estados Unidos y la Unión Europea, sino, unánimemente por otros 178 países. Por tanto, tal reunión es rigurosamente “incorrecta” e inaceptable internacionalmente, porque no respeta la soberanía china sobe Taiwán, y el Gobierno de Pekín reacciona airadamente, como la haría cualquier país soberano y con medidas claras de rechazo.

Es más: es una noticia y una visita hipócrita, pues el Gobierno de Estados Unidos reconoce y acepta la política de una sola China, y así lo viene declarando desde hace 50 años, y lo repiten solemnemente sus Presidentes y Secretarios de Estado, cada vez que se reúnen con sus homólogos chinos.

¿Qué sentido tiene, contravenir, una y otra vez, esa política y esas normas internacionales aceptadas por todos y por ellos mismos?


¿QUIÉN MANDA EN ESTE MUNDO GLOBALIZADO?


Durante las últimas semanas, sin tener en cuenta las solemnes gestiones y las repetidas advertencias hechas por China para impedirlo, Estados Unidos ha permitido obstinadamente el “tránsito” de Tsai Ing-wen, líder de la región de Taiwán, a través de Estados Unidos. El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Kevin McCarthy, el tercer funcionario de más alto rango del Gobierno de Estados Unidos, sostuvo una reunión de alto perfil con Tsai, y otros funcionarios, y legisladores estadounidenses también tuvieron reuniones con Tsai.

No hay ninguna razón que justifique esta violación flagrante de las reiteradas resoluciones de Naciones Unidas, ni para esa oposición frontal a la inequívoca voluntad política de eso a lo que Estados Unidos, y su prensa internacional, recurren con tanta frecuencia, cuando les interesa: “la comunidad internacional“.

¿Es que el hegemonismo excluyente de Estados Unidos le da licencia para incumplir la ley internacional y actuar en contra de “la comunidad internacional”?

La comunidad internacional tiene toda la razón cuando, desde diversos organismos, multilaterales está reclamando una institución de gobernanza global que impida estos hegemonismos excluyentes. Así lo están manifestando, por ejemplo, los BRICS en la preparación de su próxima cumbre a final de agosto, y lo comprobaremos en los próximos días en esa Cumbre, y se volverá a oír en la Cumbre del G-20, también próxima.


LA ISLA DE TAIWAN NUNCA FUE INDEPENDIENTE


Al final del siglo XIX, 1895, cuando China está invadida y dominada en gran parte de su territorio por tropas occidentales, y apoyado por ellas, Japón, como final de la primera guerra chino-japonesa, ocupa Taiwán como colonia hasta el final de la II Guerra Mundial en Asia, en 1945. Y entonces, vencido, tiene que abandonar todos los territorios asiáticos que había invadido o colonizado, incluido Taiwán, que vuelve a soberanía china, entonces gobernada por Chang Kai-shec en guerra civil con el ejército de Mao, que gana la guerra en 1949, e inicia su gobierno.

El ejército nacionalista, con Chang Kai-shec, el “generalísimo”, y un millón y medio de personas se “refugian” en Taiwan, bajo la protección de las tropas estadounidenses y su VII Flota -hasta 300.000 efectivos en Japón-, que, en plena guerra fría contra el comunismo soviético, no han podido evitar el triunfo de Mao y del Partido Comunista y empiezan a proteger y armar a Taiwán, en frase del comandante en jefe McArthur, como el “portaaviones insumergible” frente a China y el comunismo.

Es el “statu quo”, la situación de hecho, que Estados Unidos una y otra vez, desde entonces, quiere convertir en “situación de derecho”, frente a toda legalidad internacional. Naciones unidas devolvió a China, en 1971, su puesto en el Consejo de Seguridad, que, contra toda legalidad, había usurpado Taiwán esos años y quedó, sancionada por la ONU, la política de una sola China bajo la soberanía del gobierno de Pekín con Taiwán como una parte de su territorio, como lo había sido durante toda la historia, con la excepción de los 50 años de colonización japonesa.


VOLVAMOS AL LENGUAJE “POLÍTICAMENTE CORRECTO”


El gobierno de Mao no quiso recuperar la isla de Taiwán, como había recuperado todo el territorio de China, porque necesitaba levantar un país asolado por cien años de agresiones occidentales, casi 20 años de brutal ocupación japonesa, -que se ha llegado a tildar de genocidio-, y tenía enfrente a 300.000 soldados estadounidenses con la capacidad letal mayor del mundo. Eso sí, se enfrentó a ese poderío militar cuando se vio atacado por él en la guerra de Corea…, y la ganó, aun con un coste humano escalofriante.

Por eso, para poder reconstruir el país, (con un crecimiento del PIB anual medio del 6,2% en los diez primeros años de su gobierno) dejó la recuperación de Taiwán para más adelante, pero considerándolo siempre bajo su soberanía: no existe otra “soberanía de Taiwán” ni de hecho y, mucho menos, de derecho.

Y por eso también, cuando, ante reiteradas provocaciones de Estados Unidos, como éstas últimas, barcos chinos rodean la isla o hacen maniobras militares a sus puertas, no están provocando nada: simplemente actúan legítimamente en su espacio propio. Ése es el leguaje “políticamente, y jurídicamente, correcto” que debería usar la prensa occidental y toda la prensa internacional. Pero ni Estados Unidos, ni Google lo consienten. China no “amenaza” con “ocupar” Taiwán por la fuerza, simplemente reivindica una y otra vez la soberanía que le están usurpado a la fuerza, con una fuerza de cientos de miles de millones dólares cada año, y armamento sofisticado sin fin, para luchar contra esa soberanía, universalmente reconocida.

Una soberanía, como ya he subrayado, reconocida y sancionada por la ONU en docenas de resoluciones y refrendada por 178 países, incluidos los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, y Corea.

Es imprescindible y urgente empezar a utilizar el lenguaje realmente “correcto” en nuestra información internacional para no confundir a nuestros lectores.


MI PRONÓSTICO


Me atrevo a enunciarlo, aunque probablemente no lo vea: Taiwán volverá a la soberanía china de hecho antes de 2049, y lo hará, si no hay agresión militar estadounidense, a través del diálogo y la negociación, en concordancia con la filosofía política confuciana de evitar la confrontación por todos los medios, y más entre “compatriotas”.


Este artículo ha sido publicado el 27/08/2023 en Mundiario. Puedes consultar la fuente original aquí.



*Nota: Las ideas contenidas en las publicaciones de Cátedra China o de terceros son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento de esta Asociación.


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