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En memoria de Dong Yansheng, uno de los pioneros y grandes hispanistas de China

Por Pablo Rovetta*


Publicado el 18/01/2024



Dong Yansheng junto con Pablo Rovetta, autor del artículo. Fuente: autor.

No habían pasado dos días desde el final del 2023 -cuando se conmemoraron 50 años de relaciones diplomáticas entre España y la República Popular China- cuando nos llegó la triste noticia del fallecimiento del profesor Dong Yansheng, uno de los más grandes hispanistas en China.

Es difícil que el nombre de Dong Yansheng sea desconocido para todos aquellos, como es mi caso, que en todo el mundo de habla hispana llevamos relacionados con China desde hace años.

El profesor Dong empezó a estudiar español en el año 1956 -tres años después de que en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing comenzaran los cursos de enseñanza de nuestro idioma con la participación de la también destacada profesora Cen Chulan, otra de las pioneras en el estudio del español en China.

Tras su graduación en 1961 comenzó una vida profesional dedicada a la enseñanza de la lengua de Cervantes así como a la traducción de clásicos y obras destacadas, tanto del español al chino como del chino al español.

Por lo que es más conocido, y reconocido, es por su traducción directa del español a un chino moderno de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes.

Su carrera como traductor incluyó traducciones al chino de otras obras de Cervantes, así como también la traducción del chino al español de libros como “Sorgo Rojo”, del premio novel de literatura Mo Yan.

Todo eso mientras se dedicaba a su principal actividad: la enseñanza. Fue profesor y rector en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing y destacó por la creación de manuales como su “Español Moderno”, un verdadero clásico para los estudiantes chinos.

Muchos fueron los premios y galardones obtenidos a lo largo de su vida profesional. Por parte española recibió la Orden de Isabel la Católica así como la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, con la categoría de Cruz.

En su país natal obtuvo, entre otros, el Premio “Arco Iris” de la Asociación Nacional de Escritores Chinos o el Premio a los Mejores Materiales Didácticos.

Dong Yansheg, junto con la profesora Cen Chulan, fueron de las primeras personas que conocí después de llegar a China en el año 1975. Entonces, el mismo se presentaba como “el tío Tom”, y desde ese momento, para quienes tuvimos el privilegio de conocerle y compartir décadas de contactos, fue y seguirá siendo nuestro querido “Tío Tom”.

Desde el primer día que le conocí me sorprendió gratamente su sonrisa, su sentido del humor, su entusiasmo, y ya en los últimos años de su vida me divertía cuando por WeChat me pasaba chistes en español y me escribía  “me acaban de enviar un chiste que casi me mata de risa”.

En mi casi medio siglo de relación con China nunca hablé en chino con él; nuestras conversaciones, o más bien sus monólogos siempre llenos de sabiduría y humor, eran siempre en español.

Tras su jubilación creó la “Fundación Dong Yansheng para la excelencia docente y la investigación”  a la cual aportó una importante cantidad de su propio dinero, con el fin de ayudar a promover la enseñanza del español.

En los últimos años se había ido alejando poco a poco de la vida social y ya no se le veía con tanta frecuencia de forma pública. En el año 2022, sin embargo, el periodista uruguayo Eduardo Delgado tuvo la gran suerte de compartir con él varias horas y filmar un documental que ahora podemos calificar como de histórico y que puede verse en el enlace:



En el mismo cuenta cómo fue que empezó a estudiar español -en realidad fue por una casualidad-, sus reflexiones sobre nuestra lengua, su experiencia en la traducción de “Don Quijote”, las tres ediciones que sacó de su manual “Español Moderno” y de cómo el trabajo de traductor fue para él “una recreación….una hazaña, una proeza”.


Junto con la profesora Cen Chulan, también pionera en la enseñanza del español en China, durante la inauguración de la Fundación Dong Yansheng. Fuente: autor.

No podemos dejar de mencionar que ya a los pocos años de la fundación de la República Popular China el español comenzó a estudiarse de forma sistemática en China, partiendo de cero, sin apenas materiales de estudio; que la primera profesora extranjera fue Delia Barahona, esposa del pintor chileno José Venturelli,  a la cual le siguieron dos profesoras rusas hasta que  más tarde llegaron a Beijing un pequeño grupo de republicaciones españoles que vivían en la URSS -entre ellos la destacada María Lecea-.

Cuando yo llegué a China a mediados de los años 70 nuestra lengua se estudiaba en ciudades como Beijing, Shanghai, Tianjin, Xi’an o Guangzhou y la mayoría de los profesores -con la excepción del republicano español Pepe Castedo- provenían de diferentes países de América Latina.

El cada vez más creciente número de personas que hablan el español en China -entre ellos diplomáticos, periodistas, investigadores y un largo etcétera- y también el creciente número de obras de escritores de habla hispana traducidos al chino, es una muestra, lamentablemente para nuestro mundo, de la gran asimetría que existe en el campo de la enseñanza y la traducción entre América Latina y España por un lado, y la República Popular China por el otro.

Y todo eso comenzó, antes de mediados de los años 50 del siglo pasado, con personas como Dong Yansheng.


Que en Paz Descanse.

 

Fuente: Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México)-China.

Pablo Rovetta Dubinsky, miembro del Claustro Senior de Cátedra China, es un analista de China, autor del libro “Los años setenta en China”.



*Nota: Las ideas contenidas en las publicaciones de Cátedra China o de terceros son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento de esta Asociación.

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