Comprender el urbanismo de la China del siglo XXI a partir de sus orígenes.


Autora: María José Masnou. Profesora de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y coordinadora del grupo de trabajo sobre ‘Desarrollo urbano, territorial y sostenibilidad’ de Cátedra China y consultora urbana.


Palabras clave: china, urbanismo, ciudades, planificación urbana.







Una breve introducción a los orígenes y las etapas de la disciplina urbanística en China desde finales del siglo XIX a principios del siglo XXI, no permitirá entender más claramente que papel ha jugado el urbanismo en el periodo Reformista, y como ha intervenido en los intensos procesos de crecimiento y transformación urbana.


El urbanismo como disciplina tuvo su origen en Europa, en la voluntad de subsanación, reforma y regulación de las disrupciones espaciales, funcionales, sociales y sanitarias que ocasionó el desarrollo de la ‘Revolución Industrial’ en las ciudades. La voluntad de reforma urbana, resolución sistemática y técnica de estos problemas y situación se inicia a mediados del siglo XIX, integrando diversos conocimientos técnicos y disciplinas. Coincide en este periodo también, la demolición de numerosas murallas históricas, ya obsoletas que impiden la extensión y modernización de las ciudades. Es un periodo de casos de crecimiento y transformación ejemplares, Paris, Viena, Barcelona, ...


Todo ello requería una planificación integrada que contemplara nuevos y complejos escenarios, y propusiera los marcos de regulación y los planes necesarios para su desarrollo. Ejemplos de referencia por su innovación y sus diferentes aportaciones urbanas fueron el ‘Plan del Ensanche’ de I. Cerdá en Barcelona (1859) o el ‘Plan Haussmann’ para Paris (1857), entre los más conocidos.


Sin embargo, un proceso de disrupción y transformación espacial, económica, urbana y social similar al vinculado a la Revolución Industrial en Europa no tuvo un paralelo en la China Imperial del siglo XIX.


Podemos afirmar que la disciplina urbanística en China se introdujo indirectamente a través de la administración y ordenación de las ciudades portuarias de las concesiones internacionales conseguidas tras los tratados de las dos ‘Guerras del Opio’ en el siglo XIX, las primeras de ellas tras el ‘Tratado de Nanking’ en 1842, en ciudades como Shanghai, Fuzhou, Xiamen (Amoy), Ningbo o Guangzhou (Cantón), pero su influencia no traspasó a las ciudades de la administración Imperial.


Los diferentes sectores de las concesiones internacionales en Shanghai.


El trazado de la ciudad China en la administración Imperial, era el reflejo de un orden político-administrativo, el del Estado Imperial que se proyectaba espacialmente en una ordenación jerárquica y funcional. Una estructura espacial urbana que mantuvo su inmovilismo hasta finales del siglo XIX y no cuestionó su ADN urbano con unas políticas de modernización y adecuación funcional hasta el periodo de instauración de la República en 1911 (Masnou, 2012). Por primera vez, las ciudades dispusieron de gobiernos municipales que permitieron administrarlas independientemente como entidades autónomas, separadas de su hinterland rural (Esherick, 2000) y con autonomía para incidir en el diseño urbano. En este periodo se producen también las primeras demoliciones de algunas murallas fundacionales que encintan las ciudades sede de la administración Imperial.


Planta de la ciudad de Luoyang durante la dinastía Sui.

La formación académica de las elites chinas en el extranjero, como Japón y de orientación occidental, en Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia en las primeras décadas del siglo XX, permite la formación de los primeros técnicos arquitectos y urbanistas. Y también de los primeros planes urbanos, algunos de orientación ‘Beaux Arts’ como el Plan para Nanjing de 1921.


En este entorno, las iniciativas vinculadas con la reordenación, modernización e higienización de las ciudades tienen lugar de la mano de técnicos y funcionarios ilustrados, que buscan la transformación a través de la autonomía de las recién creadas administraciones municipales y su capacidad de planificación urbanística, como fue el caso de Cantón (Tsien, 1999) ─ con Sun Fo ─, Hangzhou (Wang, 1999) ─ con Zhu Fucheng ─, Chengdu (Stapleton, 1999) ─ con Yang Sen─ como casos relevantes.


El retorno de graduados y activistas intelectuales formados en el extranjero ayuda a la formación de los primeros departamentos de arquitectura y urbanismo. Este es el caso del arquitecto pionero Liang Sicheng, que, al regresar de su formación académica en la Universidad de Pennsylvania, se incorpora a la Universidad del Noreste en Shenyang en 1928 y posteriormente crea tras el fin de la invasión japonesa y la Segunda Guerra Mundial la facultad de Arquitectura en la Universidad de Tsinghua en 1946.


Sin embargo, el periodo Republicano de gran complejidad nacional debido a la invasión japonesa, la Segunda Guerra Mundial y la guerra civil interna impiden una estabilidad y continuidad necesarias que permitan consolidar este trabajo de modernización y las instituciones necesarias para ello.


El periodo Socialista (1948-1976), contempla a la ciudad como un recurso al servicio de la planificación económica del país y localización de la producción industrial. La ubicación de los grandes complejos industriales y equipamientos asociados en unidades funcionales y espaciales autónomas en las ciudades, las ‘unidades de trabajo’ son una tipología urbana que caracteriza este periodo.


La herencia de los años de afinidades ideológicas y cooperación técnica con la Unión Soviética dejan su huella en esta planificación estatal centralizada y tecnocrática, al igual que con el lenguaje formal de la arquitectura institucional, cuya monumentalidad visibiliza la escala del poder político.


Fuente: Ma J. Masnou

Plaza de TianAnmen


Al mismo tiempo, gran parte del legado cultural e histórico del patrimonio arquitectónico sufre destrucción y demolición por razones de sustitución espacial, funcional o bien por razones ideológicas, como durante la ‘Revolución Cultural’(1966-76). Durante este periodo las ciudades sufren un periodo de hibernación urbana, y de gran abandono infraestructural. La planificación urbana no incluye la existencia de los objetivos y valores aportados por la disciplina urbanística como configuradora de un proyecto urbano según los criterios del urbanismo Occidental.


El periodo Reformista que se inicia en 1979 y la subida al poder de Deng Xiaoping inicia un lento camino hacia la recuperación del valor de la ciudad, su papel económico y la subsanación de los importantes déficits urbanos acumulados, no solo durante el periodo anterior. Los déficits son enormes, infraestructuras generales y del transporte, equipamientos públicos, culturales, económicos, y un muy importante déficit residencial.


La disciplina urbanística y su marco aparece como un instrumento extremadamente necesario para ordenar esta transición urbana desde una economía planificada a una economía socialista de mercado.


Algunos investigadores (Wu, 2015) describen el carácter empresarial de la planificación durante la transición a una economía de mercado, como un sistema que facilita un crecimiento económico apoyado en el desarrollo del suelo.


Este proceso culminará con la promulgación en 1990 del ‘Acta de Planificación de la Ciudad’, que establece las bases del sistema actual, es la legislación que formaliza el sistema de planificación urbana en China. En ella se precisan los roles y funciones de las diferentes instituciones.


La creación de las primeras ‘Zonas Económicas Especiales’ (SEZ) en la década de los años 80’ del siglo XX suponen un punto de inflexión en el reto de configurar un nuevo marco urbanístico y sistema de gestión del suelo adecuado que apoye la transformación y el crecimiento de las ciudades de la China continental. El sistema de ‘Land Use Rights’ (LUR) aportará el eficiente sistema de gestión vigente en Hong Kong.


Y Shenzhen será un laboratorio urbano pionero, compartiendo frontera con Hong Kong, la puerta a la economía global.


Hong Kong. Fuente: scmp

A partir de principios del siglo XXI, el desarrollo de la disciplina urbanística en China, en una carrera contra reloj, se irá construyendo a través de la demanda acelerada de suelo por urbanizar, y a menudo el marco urbanístico llegará siempre por detrás de la praxis, la realidad construida.


Podemos afirmar que, desde los inicios del periodo Reformista, la planificación espacial ha devenido un instrumento para la transición y apertura hacia una economía de mercado (Douay, 2018).

Así pues, el carácter del urbanismo en China se debe entender dentro del marco del planeamiento del país, y subordinado al desarrollo y construcción económica de esta nación.


Este texto forma parte de la introducción de un artículo extenso que analiza el marco del urbanismo en China en el periodo Reformista, y que permite entender la complejidad de su funcionamiento, su título es:

El marco del urbanismo en la China del siglo XXI. Una disciplina al servicio de la construcción de una nación’, publicado en la revista ‘Sinología Hispánica, China Studies Review’ 11,2 (2020), pp. 75-104


http://revpubli.unileon.es/index.php/sinologia/article/view/6908


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