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Ge Hong (葛洪), el maestro que abraza la simplicidad

Por Rafael de Mora Sánchez*


Publicado el 27/04/2023 en el Centro de Lengua y Cultura China Xindongfang


Dinastía: Dinastía Qing (1644-1911) Período: Periodo Guangxu (1875-1908). Autor: Qian Huian (chino, 1833-1911). Fuente: Museo de Arte de Filadelfia

Introducción

La historia de la Medicina china se extiende desde el paleolítico hasta la actualidad, conformando una de las ciencias médicas más longevas del planeta. En la antigüedad china, destacaron más de una treintena de médicos realmente sobresalientes, que hicieron grandes aportaciones a la ciencia médica, tanto china, como universal. Una de esas figuras completamente desconocida en Occidente fue el gran médico y alquimista Ge Hong.

Ge Hong nombre de cortesía Zhichuan (稚川, ‘joven rio’), fue más conocido por el sobrenombre Baopuzi (抱朴子, ‘el maestro que abraza la simplicidad’), epónimo de su obra alquímica del mismo nombre.

Fue médico, practicante taoísta, alquimista, político, lingüista, filósofo y escritor. En medicina destacó por ser el creador de los primeros auxilios en la Medicina china, el precursor de la variolación (inoculación de la viruela) y un gran impulsor de la endocrinología.



Biografía


Ge Hong , 葛洪 (281–341)], nació en el condado de Danyang (ahora en la provincia de Jiangsu), durante la dinastía Jin del Este (东晋, 317–420). Su abuelo Ge xi, fue un gran oficial de este reino en el periodo de los Tres Reinos (220–265). Su padre, Ge ti, fue el Regidor de Shaoling (actualmente en la provincia de Hunan).

Cuando Ge Hong tenía 13 años, su padre falleció, y se quedó solo en el período conocido como ‘la agitación de los ocho príncipes’; así que perdió a muchos miembros de su familia en un corto período de tiempo. De niño, Ge Hong fue muy aficionado a la lectura y estudió mucho. Su familia era tan pobre que no tenía dinero para comprarle libros, pinceles o tinta, así que tuvo que pedir prestados libros y practicar la escritura con un trozo de carbón en el suelo. Cuando era joven, Mi Gu, el Gobernador de Wu Xing, le ofreció el cargo de comandante de su ejército, con el objetivo de sofocar la sublevación que en ese momento estaba protagonizando Shi Bing. Después de derrotar a Shi Bing, Ge Hong dimitió de su cargo y se fue a Luoyang, sólo para buscar libros con los que ampliar sus conocimientos.

Posteriormente, recibió la invitación de un viejo amigo Ji Han, el inspector regional en Guangzhou, por lo que fue a esta ciudad, y allí consiguió familiarizarse con Bao Xuan, gobernador de la ciudad de Nanhai. Bao Xuan tenía un buen conocimiento de medicamentos y de maneras de mantenerse saludable. Apreciaba mucho a Ge Hong, tanto por su talento como por su persona. Así que le ofreció que se casara con su hija, y le enseñó todo su conocimiento.

Se da la curiosidad de que Bao Gu (esposa de Ge Hong) fue la primera mujer experta en moxibustión de la historia conocida de China. Fue especialmente reconocida por su gran éxito en el tratamiento de las verrugas con moxibustión. Al contrario que en Europa, en China sí existían mujeres que ostentaban la profesión de médico, aunque en un número muy bajo y muchas de ellas especializadas en ginecología y obstetricia.

Ge Hong escribió el libro Jin Kui Yao Fang (Recetas Raras Doradas). Como era demasiado grueso y pesado para trasportarse con comodidad, decidió escoger las recetas más importantes de la misma y compilarlas en otro libro, Zhou Hou Bei Ji Fang (Recetas para Emergencias), escrito alrededor del año 340. En él, se tratan problemas variados, que incluyen cuestiones sobre inmunología, endocrinología y otras especialidades médicas.


Inmunización artificial


A Ge Hong se le considera el creador de la inmunización artificial y, por tanto, creador de la inmunología. En su obra Zhou Hou Bei Ji Fang (Manual de recetas de Emergencias) el primer texto de la historia de China y del mundo, donde se explicó todo lo referente a la viruela y donde se registran los primeros métodos de variolación (inoculación preventiva de la viruela), conocidos. Así pues, fue en China donde se realizó por primera vez una clara y detallada descripción de la viruela, además de su método de prevención mediante la variolación o vacunación (son términos indistintos en este contexto, aunque levemente diferentes en sí mismos). No obstante, se piensa que el conocimiento sobre la viruela y su inoculación es anterior al propio Ge Hong, creyéndose que, en un momento aún anterior, algún taoísta lo habría descubierto y mantenido en secreto, como también pasó con la invención de la pólvora. El secretismo característico de las prácticas alquímicas de los taoístas fue un inconveniente en la transmisión de un conocimiento de tanta envergadura. Sin duda, la ambivalencia de Ge Hong como alquimista y como médico, le ayudó para acceder a este conocimiento y poder diseminarlo entre sus colegas médicos, convirtiéndose así en correa de transmisión de un conocimiento que fue el germen de las vacunaciones, que primero se hicieron en China (durante siglos) y, mucho más tarde, provocara la Era de las Vacunaciones en Europa y América (territorios españoles), a finales del siglo XVIII.

Ge Hong señaló que la viruela es una enfermedad epidémica, y expuso claramente su evolución, las características llagas y el pronóstico. Ge Hong además señaló que no era una enfermedad local de China, explica que se extendió a China por unos prisioneros extranjeros de guerra durante el período comprendido entre los años 23–56 d. C.


Los albores de la endocrinología


El libro de Ge Hong, Jin Kui Yao Fang (Recetas Raras Doradas), fue en el que, por primera vez en la literatura médica china, aparece un detallado tratamiento para el bocio, recomendando la ingesta de un extracto alcohólico (tintura) de algas; entre otras, del alga Hai Cao (sargassum pallidum, algae), que se extrae con vino blanco para después desmenuzar el alga, que queda contenida en una bolsa de seda. Se usaban los dos primeros extractos, así como el residuo mismo. Ge Hong recomendaba también el empleo de Kun Bu (laminaria japónica, algae), seca y pulverizada, tomada en forma de píldoras. El bocio no fue tratado en Europa hasta muchos siglos más tarde, lo que nos pone sobre la pista de la existencia y nivel de desarrollo de la endocrinología china, que fue otra de las especialidades médicas donde la Medicina china sobresalió notablemente estando mucho más avanzada que la medicina europea de la época.

Muy probablemente, hubo otros antecesores de la endocrinología china de los que no hemos tenido constancia histórica. Los trabajos de Ge Hong se continuaron con los del Abad Shen (médico monástico de finales del siglo V), que escribió el Shen Shi Liao Ying Fang (Prescripciones para el bocio del abad Shen), en el que se añaden nueve drogas más a las farmacopeas ya existentes, como son las conchas pulverizadas de moluscos lamelibranquios que, debido a su riqueza en calcio y yodo, fueron realmente útiles para el tratamiento del bocio.

Cuando en 1890 Murray y otros comenzaron a administrar tiroides o sus extractos para el mixedema, estaban realizando la doctrina terapéutica llamada organoterapia (tratar un órgano humano con tejidos del mismo órgano, pero de un animal). Es exactamente lo que Ge Hong y Zhen Chuan habían practicado con absoluta lucidez muchos siglos antes. Por consiguiente, la aplicación de la organoterapia tiroidea y el uso de las algas para las afecciones tiroideas relacionadas con la carencia de yodo, han de ser consideradas como un gran triunfo de la Medicina china de la antigüedad que no ha de ser ni obviado ni olvidado, máxime cuando estos saberes llegaron a Europa en el siglo XII y fueron elementos fundacionales de las bases de la endocrinología.


Medicina para Emergencias


Ge Hong, en la ya referida obra Zhou Hou Bei Ji Fang (Manual de Recetas de Emergencias), aborda con medicamentos locales y baratos las urgencias médicas más comunes, siendo una obra de capital importancia en el terreno práctico. En la misma obra, Ge Hong describió la viruela, la fiebre tifoidea, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, así como su tratamiento y pronóstico.

En la misma línea que otros médicos chinos, Ge Hong estaba muy preocupado por la dificultad de acceso a la medicina de las personas en general, pero muy especialmente preocupado por las pobres; de ahí, su interés y esfuerzo en encontrar medicamentos baratos y accesibles para que las personas pudieran ser, hasta cierto punto autosuficientes, máxime en patologías de urgencias. Como todos los medicamentos que se mencionan en el libro son hierbas populares medicinales baratas y fáciles de obtener, el libro fue muy popular entre la gente común.

Ge Hong utilizó un concepto conocido en homeopatía ‘lo similar cura lo similar (similia similibus curentur), aplicó el tratamiento clínico sobre la mordedura de perros rabiosos con un pedazo de tejido cerebral del mismo animal para prevenir el contagio de la hidrofobia.


El ya citado Zhou Hou Bei Ji Fang (Manual de Recetas de Emergencias), constituyó un logro monumental de la antigua ciencia médica china. Los registros del libro detallan una serie de métodos de rescate en estados de emergencia, tales como shock, coma, muerte súbita, peritonitis, etc. Además de la aplicación de las prescripciones, Ge Hong también utilizó moxibustión, respiración artificial boca a boca, cañas de bambú para sujetar las articulaciones en el tratamiento de fracturas, enteroanastomosis, hemostasia y otras medidas de primeros auxilios.

En su Manual de recetas de Emergencias, Ge Hong presentó el factor patogénico epidémico como una causa de enfermedad. Lo describió como la causa de una enfermedad contagiosa y señaló que la infección no se cortaba cuando una persona moría de una enfermedad infecciosa. Su libro también registra el método de uso de Dichroae Radix (Chang Shan) y Herba Artemisiae annuae (Qing Hao) para tratar la malaria.

Hace más de 1600 años que, en su Manual de Recetas de Emergencias, Ge Hong describió la etiología y la fuente original de la fiebre tsutsugamushi,que es una enfermedad febril aguda humana causada por una bacteria llamada Rickettsia tsutsugamushi, transmitida por la larva de varias especies de ácaros del género Trombicula. La enfermedad, también llamada ‘Tifus de los matorrales’, existe en la India, Asia, norte de Australia e islas próximas, y se parece mucho al tifus. La fiebre de Tsutsugamushi tenía una mortalidad elevada en Asia, pero no suscitó gran interés en la comunidad científica hasta la II Guerra Mundial, cuando muchos soldados estadounidenses contrajeron la enfermedad durante la Guerra del Pacífico. Su tasa de mortalidad fue del 10% al 30%. Los logros de Ge Hong fueron elogiados por altos académicos en el país y en el extranjero.


Consagración de la Alquimia


Ge Hong heredó y transformó la teoría taoísta y la alquimia que integró con el confucianismo. En su libro «Baopuzi», en los capítulos «Elixir de oro», «Alquimia de oro y plata» y «Panacea», habló sobre la alquimia. Descubrió y registró el proceso de refinamiento del mercurio, descubriendo la reversibilidad de las reacciones químicas (Hg + S <=> HgS). Al calentar el cinabrio para extraer el mercurio, observó que se descomponía en mercurio y azufre y que, al unir estos compuestos, se volvían a convertir en cinabrio.

Éste es el registro más antiguo sobre la descomposición y recomposición de una sustancia en la historia de la química. Ge Hong acababa de dar comienzo a la alquimia y a la química que, más tarde, darían como fruto avances tecnológicos que serían exportados a los países musulmanes y, a través de ellos, llegarían a Europa en el siglo XVI.

El interés principal de Ge Hong se dividía en dos aspectos: la alquimia y la medicina. En aquellos tiempos –siglo IV–, la alquimia externa (wàidān, 外丹) se encontraba fusionada con la Medicina china, por lo que médicos, alquimistas, filósofos taoístas y sabios se amalgamaban en un todo difícil de diferenciar. La alquimia externa se centraba en la búsqueda de medicamentos macrobióticos y en la obtención de Elixires; mientras que en la alquimia interna (nèidān, 內丹), se convierte el cuerpo del adepto en el alambique en donde se realiza la obtención del Elixir.

Cuando Ge Hong fue mayor, escuchó que en Jiaozhi (actual Vietnam) se producía cinabrio, que era la materia prima principal para la alquimia externa, por lo que presentó una solicitud a la Corte para ir al Condado de Goulou (ahora en la región autónoma de Zhuang, de Guangxi) para ser un magistrado del Condado. El Emperador pensaba que la antigüedad y prestigio de Ge Hong eran demasiado grandes para tan sólo recibir un título de magistrado del Condado, por lo que no estaba de acuerdo. Pero Ge Hong argumentó repetidamente ante él, que no quería el puesto por la gloria: era sólo porque había cinabrio en ese lugar. Finalmente, el Emperador lo aprobó. Pero mientras pasaba la montaña de Luo Fu, situada en el este de la provincia de Guangzhou, vio una bella escena que le sedujo: volaban las nubes alrededor del pico principal de la montaña, y había muchas cascadas y manantiales. Embelesado por el paisaje, decidió quedarse a vivir en ese lugar. Allí practicó alquimia, medicina y escribió libros hasta el final de sus días. En la actualidad, a aquel lugar se le conoce como ‘el séptimo paraíso del taoísmo’. La montaña Luo Fu es, desde entonces, un lugar sagrado de peregrinación taoísta, también conocido como el lugar donde Ge Hong hizo su Alquimia.

El Shen Xian Zhuan (Biografías de Divinidades Transcendentes) es una biografía de «trascendentes»; es decir, inmortales. Parcialmente atribuido a Ge Hong, en él se narran algunas leyendas que rodean la vida y obra del gran médico Dong Feng, impidiendo así que se perdiera parte de su obra y memoria.

El Baopuzi

El Baopuzi (抱朴子) es la obra alquímica por excelencia de Ge Hong. Se divide en dos secciones principales: los ‘Capítulos internos’ (Neipian, 內篇), que discuten temas como técnicas para convertirse en un inmortal, xiān (仙) y los ‘Capítulos externos’ (Waipian, 外篇), que tratan sobre confucianismo, legalismo, política, literatura y sociedad.

El título epónimo Baopuzi (El maestro que abraza la simplicidad) está compuesto de las palabras (bao, 抱) que significa ‘abrazar’ y (pu, 樸) que significa ‘madera sin tallar’, es una conocida metáfora taoísta de la ‘naturaleza original de una persona’ –muy difundida en los textos canónicos taoístas y muy particularmente en la alquimia interior– y (zi, 子), que significa ‘niño’, aunque aquí se utiliza como título de respeto al maestro.


Conclusiones


Las terapias y las prescripciones de Ge Hong eran baratas, de fácil uso y tenían una eficacia terapéutica asegurada. Recogió muchas recetas populares que estaban respaldadas por la experiencia de su uso habitual. Los fármacos utilizados eran generalmente sustancias locales de fácil acceso, lo que refleja su alejamiento de las doctrinas teóricas y su gran interés por realizar una medicina realista y pragmática, que pudiera cumplir fielmente su propósito de forma indistinta para todas las clases sociales. Por ello, fue una persona especialmente amada por los pobres.

Ge Hong encarna con claridad el modelo de médico taoísta, muy en la línea de otros grandes médicos anteriores a él como Bian Que (401–314 a. C.), Chun Yuyi (c. 215–c. 154 a. C.), Hua Tuo (145–208), Zhang Zhong Jing (150–219), Dong Feng (c. Siglo III), Wang Shu He (215–280) o Huang Fu Mi (215–282). Todos ellos destacaban ‒además de por las competencias propias de la profesión–, por un elevadísimo sentido de la ética y de la moral, que se plasmaba en su empatía por las personas corrientes (muy especialmente las pobres), por su desprecio por la fama y la posición social, y por su afán de investigación y registro escrito de todas sus experiencias médicas y descubrimientos. Sin lugar a dudas, un verdadero ejemplo ecuménico que traspasa épocas y culturas.


Fuentes

  • Puett, Michael (2007). «Humanos, espíritus y sabios en la antigüedad tardía china: el maestro de Ge Hong que abraza la simplicidad (Baopuzi)», en Extremo-Oriente, Extremo-Occidente.

  • Marié, Eric. «Compendio de Medicina china».

  • de Mora Sánchez, Rafael (2017), «Historia de la Medicina China en su contexto y en relación con Europa».

  • Deng Yinke (2011). «Inventos de la antigua China».



  • Este artículo ha sido publicado en el Centro de Lengua y Cultura China Xindongfang. Puedes consultar el artículo en su fuente original aquí.



*Nota: Las ideas contenidas en las publicaciones de Cátedra China o de terceros son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento de esta Asociación.

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