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EL SOCIALISMO CON CARACTERÍSTICAS CHINAS

Por Christian Careaga*

Publicado el 13/05/2024


Empecemos por el final: El sueño de Xi Jinping, el cual empezó a tomar fuerza tras su toma de posesión de la Secretaría General del Partido Comunista Chino. Las metas del Gran Dragón para el año 2049, año del centenario de la República Popular China, se definían entonces como

La construcción de un país socialista moderno, próspero, democrático, civilizado, armonioso y hermoso y la materialización del sueño de la gran revitalización de la nación china para el centenario de la República Popular China en 2049.

Hay por tanto en el párrafo anterior dos ideas: la construcción de la nación y un sueño a cumplir. Empecemos por analizar cómo llegaron a germinar las ideas socialistas en el Imperio del Centro. Para entender el actual socialismo chino conviene mirar antes a sus orígenes y evolución.


I       Origen de las ideas socialistas

Desde hace muchos siglos existen ideas socialistas sobre conceptos tales como la igualdad entre los hombres, la abolición de la propiedad privada o la explotación del trabajador. Podríamos considerar como el contexto inicial del pensamiento socialista el existente en occidente en torno a la llamada Primera Revolución Industrial de 1760, la Revolución Francesa y la Guerra de la Independencia de los EE.UU., si bien muchos valores fueron tomados del cristianismo y de otras corrientes del pensamiento religioso. Se considera que fue el conde Saint-Simon quien empezó a reflexionar más profundamente sobre las ideas asociadas a la organización social, la producción y la distribución de la riqueza[1],  proporcionando un nuevo marco de ideas sobre política y economía cuando el Antiguo Régimen estaba llegando a su fin. Muchos pensadores europeos, como Proudhon, Fourier o el empresario Owen (dedicado a buscar en New Lanark[2] nuevas fórmulas durante la Revolución Industrial para erradicar la pobreza y el desempleo), allanaron el terreno para los grandes debates sobre la propiedad de los medios de producción y sobre el reparto de la riqueza y rentas, ideas que germinaron con fuerza a mediados del siglo XIX. 

En aquellos tiempos, socialismo y comunismo eran palabras bastante similares. La aparición en 1867 de la obra “El Capital”, de Karl Marx -una extensa investigación sobre los valores morales de la economía y de la política que movían a la sociedad capitalista burguesa de mediados del siglo XIX en Europa- tendría una enorme influencia en el siglo XX a escala mundial. Asimismo, la publicación del “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx-Engels sobre el proletariado, la explotación de los trabajadores y las injusticias sociales marcaba una nueva ruta del pensamiento político y económico hacia la creación por el mismo proletariado de instituciones revolucionarias. 

En Rusia las ideas del pensador Bakunin abrieron una nueva vía socialista hacia el pensamiento anarquista. Mantuvo el sociólogo, filósofo y aristócrata una cierta amistad con Marx, pero no coincidían en su forma de plantearse la manera de hacer la revolución social. El ruso propugnaba que ésta debía realizarse de abajo hacia arriba.

La traducción de las obras de Marx a varios idiomas promovió un movimiento obrero europeo a finales del siglo XIX, el cual se extendió rápidamente por todo el planeta. A mediados del siglo XX, existían varias corrientes socialistas, como la social-democracia en Alemania y Francia o el comunismo ruso. Tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo un movimiento de liberación en el llamado Tercer Mundo. Muchas naciones de Asia y África iniciaron un camino hacia la descolonización e independencia de las metrópolis, optando por sistemas políticos socialistas de variado corte. 


II         Del comunismo ruso al chino

El socialismo, bajo la fórmula de comunismo, llegó a Rusia con la Revolución Rusa de 1917, liderada por Vladimir Lenin[3] y a China con Mao Tse Tung tras la fundación de la República Popular China en 1949. Posteriormente personajes al frente del primer país socialista, como lo fue Stalin en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, terminaron por hundir las esperanzas de una sociedad anteriormente imaginada, basada en un socialismo avanzado sin clases y sin estado[4].

Ambas naciones eran fundamentalmente agrícolas e industrialmente atrasadas y aunque abrazaron el marxismo como base para el desarrollo de un llamado socialismo científico, lo cierto es que tuvieron que tener muy en cuenta las peculiaridades de sus respectivas sociedades.

De la distribución de tierras propugnada por Lenin, se pasó en Rusia a la represión e inicio de la industrialización bajo el régimen dictatorial y represivo de Stalin[5].   


La clase obrera rusa unida por la hoz y el martillo

“Obrero y Campesina” es una estatua de la escultora soviética Vera Mújina 

 


Desde la muerte de Stalin, menos de una decena de mandatarios han detentado el poder en la Unión Soviética de manera omnímoda como Jefes de Estado. Actualmente en la Federación de Rusia se mantiene un fuerte orgullo sobre la identidad nacional, así como un culto a la personalidad, siendo sus elecciones presidenciales -sin apenas partidos independientes de peso en la contienda- en buena medida fraudulentas, cuando no represivas, como hemos visto en el reciente pasado[6]. Su sistema económico no sigue las pautas del pensamiento comunista. Gran parte de la industria y del sector agrario rusos está en manos privadas, si bien los sectores estratégicos de la energía y la defensa son controlados por el Estado.

 


Marx, Engel, Lenin, Stalin y Mao 

Los grandes hombres promotores de las dictaduras comunistas

 

III    La China de Mao

El experimento social de Mao Tse Tung se forja a lo largo de varias décadas. Primeramente, había que superar la humillación del atraso social y de la derrota sufrida frente a varias naciones occidentales. El país estaba devastado tras un largo periodo de conflictos, tales como la Guerra Civil (1927-1936), la Larga Marcha y la II Guerra Sino-Japonesa (1937-1945), habiendo sido el territorio de China invadido por Japón[7]. Las principales medidas adoptadas por Mao -“La campaña de las cien flores” (1956-57)[8] y “El Salto Adelante” (1958-62)[9]- fueron decepcionantes. 

La Gran Revolución Cultural Proletaria[10] intentó -a partir de las ideas maoístas- cambiar la cultura de la sociedad China, reestructurando la ciencia, la educación, la moral y las artes. El movimiento se inició en mayo de 1966, después de que Mao alegara que elementos burgueses se habían infiltrado en el gobierno y en la sociedad en general, con el objetivo de restaurar el capitalismo. Tras su identificación, se procedió acto seguido a una purga masiva de altos funcionarios. Entre otros fueron apresados Liu Shaoqi y Deng Xiaoping




La idealizada sociedad agrícola e industrial china reflejada

en un cartel de los años 50 del siglo pasado

 

Mao alentó al pueblo con su lapidaria frase: “primero destruye, la reconstrucción vendrá por sí sola". A la muchedumbre se le permitió destruir antigüedades, templos, imágenes de Confucio y su doctrina, libros, manuscritos, así como obras sobre religión. Se trató de eliminar el pasado, como si éste fuera una carga pesada para avanzar hacia una nueva China.  Sin embargo, el Gran Timonel Mao no ha pasado a la historia china como un dictador, si no como quien puso fin al Siglo de la Humillación[11], siendo el fundador del Partido Comunista y el primer presidente de la República Popular de China.

El carismático líder asumió los planteamientos del marxismo-leninismo, mas con matices propios, basados en las características de la sociedad china. Tras dos milenios de emperadores, continua con Mao el culto a la personalidad, mas comienza el desarrollo de un partido y de un estado fuerte, propulsor de un espíritu patriótico como el que se mantiene en la China actual. 

El aislamiento de la República Popular de China del resto del mundo -en buena medida impuesto por los EE.UU.- llegó a su fin con los acuerdos auspiciados entre Henry Kissinger - Nixon y Zhou EnLai - Mao, que desembocaron en el reconocimiento del Imperio del Centro en Naciones Unidas.


IV    Deng Xiao Ping

El “comunismo” empieza verdaderamente a resquebrajarse en China con la llegada de Deng Xiaoping (1978-1989), quien había sido purgado por Mao durante la Revolución Cultural. Deng era miembro del Partido Comunista desde 1938 y en su juventud había vivido en Francia y Rusia. Nada más alcanzar el poder emprendió un abanico de medidas de liberalización de la economía socialista, que permitieron a este país alcanzar unas impresionantes cuotas de crecimiento económico.

El mayor logro de la Reforma y Apertura[12] fue la política de erradicación de la pobreza extrema, la cual se inició mediante el programa de las Cuatro Modernizaciones. Éste había sido inicialmente ideado en 1963 por Zhou Enlai. A partir de 1977, se lanzó este plan estratégico para fortalecer la agriculturaindustriadefensa nacional, así como la ciencia y tecnología de China.

El 5 de diciembre de 1978 en Pekín, el disidente guardia rojo Wei Jingsheng colgó en el Muro de la Democracia un dazibao en el que pedía la "democracia y derechos humanos" como Quinta Modernización. Por su osadía, fue arrestado pocos meses después y encarcelado durante 15 años.

 


Dazibao o periódico mural manuscrito. Empleado en China durante

siglos, incluso en el período de la Revolución Cultural

 

En el discurso de Deng Xiaoping, pronunciado el 29 de abril de 1983, se plasman las ideas de “construir una civilización socialista con unos altos estándares materiales, culturales e ideológicos”.  Este pensamiento se trasladó a la Constitución de 1999, junto a otros asociados a diversos derechos humanos.

Deng promovió también la adopción de elementos de la economía de mercado como medio para fomentar el crecimiento, canalizando la entrada de la inversión extranjera y aumentando la productividad (especialmente en el campo, en donde vivía el 80 % de la población de China). Asimismo, el Partido Comunista de China se centró en identificar y hacer evolucionar el comunismo por una vía propia hacia una sociedad basada en ideales tradicionales chinos, así como en el milenario confucionismo, ideología muy adecuada para poder ejercer su monopolio sobre el poder político[13].




Deng estuvo de joven trabajando en París y estudiando en Moscú

 


V     El socialismo con características chinas

La idea de respeto a los mayores está muy arraigada en la cultura china, así como otra serie de valores provenientes del budismo y del taoísmo, que se enseñan en cada hogar familiar, junto con otras tradiciones y creencias populares. Por tanto, es lógico que -teniendo en cuenta la época y el lugar- la concepción del socialismo chino se haya ido desviando en buena medida de las enseñanzas predicadas por Marx.

Indudablemente, el socialismo chino descansa sobre las cinco virtudes de todo buen ciudadano chino, como son: la benevolencia, la rectitud, el decoro, la sabiduría y la integridad[14].

Las religiones de salvación no se encuentran muy extendidas en China. Muchos de sus habitantes no creen, pero transmiten a sus descendientes la regla de oro de casi todas las religiones: “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Por otra parte, la corriente del pensamiento confuciano aconseja el esfuerzo en el trabajo y el ahorro.

Así como en casi todos los países hay un interés social por educar a la población en ciertos valores -sean religiosos o cívicos- en China se promociona el socialismo con características chinas en las escuelas y en los espacios públicos con el fin de señalar el tipo de conducta a seguir por la ciudadanía. Según uno de los documentales de Javiertzo y de su mujer Lele, este tipo de socialismo se enfoca en tres áreas:

a.    Nacional

 

                                                                              i.     La prosperidad y la fortaleza

                                                                             ii.     La democracia

                                                                             iii.     El civismo

                                                                             iv.     La armonía

 

b.    Social

 

                                                                               i.     La libertad

                                                                              ii.     La igualdad

                                                                             iii.     La justicia

                                                                             iv.     El estado de derecho

 

c.     Personal o individual

 

                                                                                i.     Patriotismo

                                                                               ii.     La dedicación

                                                                             iii.     La integridad

                                                                             iv.     La cordialidad


Como se puede percibir, poco queda del pensamiento marxista sobre la lucha de clases, la explotación proletaria y apropiación de la plusvalía por el empresario, la propiedad de los medios de producción, el reparto de la riqueza o la desaparición en el futuro del estado vislumbrada por Marx.


VI    Xi Jinping

Con la nominación de Xi Jinping como secretario general del partido en el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, se produce un gran salto adelante en las ideas de un “socialismo con características chinas”. El nuevo líder llega hablando del “sueño chino”, el cual conecta muy bien con la idea de la gran revitalización de la nación china, un proyecto que va claramente a sobrepasar en su ejecución la meta inicialmente prevista del año de 2049[15].


Ingeniero químico, político y militar


Xi empieza a bosquejar en 2012 el sueño más grandioso abrigado por la nación desde la época moderna. Irrumpe en la política internacional con grandes ideas encaminadas a traer un nuevo renacimiento al Imperio del Centro, señalando que “el cumplimiento del sueño chino beneficiará no solo al pueblo chino, sino también a los demás pueblos del mundo.

Mirando al pasado, Xi contempla la labor de las generaciones de líderes anteriores, tales como la puesta en marcha de las cuatro modernizaciones promulgadas por Zhou Enlai o la Reforma y Apertura de Deng Xiaoping y propone profundizar en la reforma en curso, “por más difícil que sea”.

Las peculiaridades del actual modelo socialista del Imperio Celeste, se pueden resumir en los siguientes puntos[16]:


²  Impulsar el desarrollo económico continuo y sano

²  Construir una China regida por la ley

²  Construir un país fuerte en cultura

²  Fomentar la reforma y desarrollo del bienestar social y la gestión social

²  Fomentar la civilización ecológica

²  Impulsar la modernización de la defensa nacional y las fuerzas armadas

²  Enriquecer la práctica de “un país, dos sistemas” e impulsar la reunificación de la patria

²  Seguir el camino del desarrollo pacífico

²  Impulsar la estructuración de un nuevo tipo de relaciones entre países grandes

²  Cumplir como es debido la labor diplomática con los países vecinos

²  Fortalecer y desarrollar la unidad y cooperación con los países en vías de desarrollo  

²  Participar activamente en los asuntos multilaterales

²  Estrechar los vínculos entre el Partido y el pueblo

²  Fomentar la lucha contra la corrupción y por la moralización administrativa

²  Elevar el nivel de la dirección del Partido

 

Dentro del listado de propósitos mencionado más arriba caben temas tan diversos como fomentar la equidad y la justicia sociales, buscar la satisfacción del pueblo, exaltar desde la infancia los valores socialistas clave, eliminar la pobreza, convertir a China en una ciberpotencia, dejar un cielo azul, campos verdes y aguas cristalinas a las generaciones futuras, construir un ejército poderoso, reunificar a Taiwán, comprometerse al desarrollo pacífico, construir la Ruta de la Seda, institucionalizar el foro de los BRICS, fomentar las relaciones con Iberoamérica, apoyar una economía mundial abierta, crear una región Asia-Pacífico hermosa, apoyar la laboriosidad y el ahorro, combatiendo la ostentación y el despilfarro, promover la lucha contra la corrupción y llevar hasta el final un plan bien hecho[17].

 

Como puede apreciarse, la materialización de la gran revitalización de la nación se pretende llevar a cabo sin vacilación, mediante el estricto acatamiento de la dirección del Partido.

 

VII  Conclusión

La mayor peculiaridad del modelo social chino se basa en su extraordinaria cultura tradicional milenaria y en sus excelentes valores culturales. En el Imperio del Centro, cada persona debe de superarse y es responsable de la prosperidad o de la decadencia del país.

El modelo socialista chino aspira a darle al pueblo una vida mejor. Los valores y virtudes socialistas chinos se amalgaman y forman la base sobre la cual la nación determina el tipo de ciudadanos, sociedad y país que desea construir.

En resumen, como muchos otros ciudadanos y países del mundo, la aspiración del socialismo con peculiaridades chinas aspira a una vida hermosa y -teniendo clara esa certeza- está decidida a avanzar inflexiblemente hacia la meta de un futuro mejor.


[1] La síntesis final de las ideas de Saint-Simon, considerado el padre de la sociología, se expuso en Nuevo Cristianismo (Nouveau Christianisme), obra publicada en 1825, en el año de su muerte.

[2] Centro fabril de comienzos del siglo XIX situado en Escocia, en donde se experimentó con un proyecto pionero del socialismo utópico.

[3] El líder del sector bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), se convirtió en el principal dirigente de la Revolución de Octubre de 1917.

[4] Tras la revolución de los trabajadores, se establecería la dictadura del proletariado, en donde el estado sería el instrumento para ejecutar los designios de la clase trabajadora. Sin embargo, Marx visionaba al Estado como un mecanismo dominado y utilizado según los intereses de la clase gobernante para subyugar a las otras clases, y por tanto, en la etapa final de su soñada revolución social, el Estado debiera desaparecer.

[5] Bajo el régimen de Joseph Stalin millones de rusos fallecieron de hambrunas y se sucedieron las purgas políticas. Fue un modelo represivo, centralizado, de culto al líder, de poder absoluto y de censura de los medios de información.

[6] Vladimir Putin consiguió su quinto mandato presidencial en las elecciones de 2024, las cuales fueron un simulacro de principios democráticos. 

[7] La guerra duró más de ocho años, causando una enorme destrucción y unos veinte millones de muertos, la gran mayoría, civiles.

[8] El inicial discurso de Mao “sobre el correcto manejo de las contradicciones entre el pueblo”, terminó en una amplia persecución y purga de intelectuales, funcionarios, estudiantes, artistas y disidentes.

[9]  La conocida como “Gran Hambruna" china tuvo su origen en el mal medido objetivo de transformar la tradicional economía agraria china mediante una rápida industrialización y colectivización, -causando la muerte por inanición- de gran cantidad de campesinos (estimada entre 15 millones y 55 millones). 

[10] Se estima que, durante la Revolución Cultural, decenas de millones de personas fueron perseguidas, con una cifra estimada de muertes entre los cientos de miles y los veinte millones de personas.

[11] Período transcurrido desde la Guerra del Opio (1840) hasta la fundación de la República Popular de China (1949). Es la época de la intervención de las potencias imperialistas occidentales, así como de Rusia y Japón sobre el territorio del Gran Dragón. 

[12] La construcción socialista en China se inició en 1949. Durante un espacio de tiempo de 70 años, 850 millones de personas fueron sacadas de la pobreza. Se estima que el 70% de la reducción total de la pobreza en el mundo en ese tiempo se dio en China.

[13] En el XII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, se presentó la tesis científica de "construir un socialismo con características chinas", cuyos objetivos serían realizar gradualmente la modernización de la industria, la agricultura, la defensa nacional y la ciencia y la tecnología, con el fin de convertir a China en un país próspero, democrático, civilizado, armonioso y un país socialista moderno. Diez años más tarde, el 12 de octubre de 1992, el informe político de Jiang Zemin en el XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de China se tituló "Acelerar el ritmo de la reforma, la apertura y la modernización, y ganar mayores victorias en la causa del socialismo con características chinas". Una de las consignas de Hu Jintao en el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China fue la de "Marchar inquebrantablemente por el camino del socialismo con características chinas y luchar por construir una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos".

[14] Debo en buena parte estas ideas finales del artículo a “Javiertzo” y a Lele. Javier Telletxea Gago es Doctor por la Universidad de Navarra, tras defender su tesis “El capitalismo y las religiones de China: revisión de los postulados de Max Weber en la China del nuevo siglo”.. Gracias a sus podcasts en Youtube sobre China -realizados con su esposa Lele- nos animan a conocer el Gran Imperio de manera amena, variada y muy educativa, mostrándonos sus diversos valores culturales y tradiciones. Ver: jabibera@hotmail.com.

[15] Discurso de 17 de marzo de 2013 ante la I Sesión de la XII Asamblea Popular Nacional, en donde se expone la materialización de la gran revitalización de la nación china.

[16] Ver: “Xi Jinping. La Gobernación y Administración de China”. Ediciones en Lenguas Extranjera Cía. Ltda.  Baiwanzhuang nº 24, Beijing, Zona Postal 100037. e-mail: flp@cipg.org.cn

[17] El resumen expuesto de las medidas adoptadas por el Gobierno de China provienen de algunos de los discursos pronunciados por el presidente de la República Popular China en los primeros tres años de su mandato, en donde se asentaron las bases de la política interior y exterior de la nación.


*Nota: Las ideas contenidas en las publicaciones de Cátedra China o de terceros son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento de esta Asociación.

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