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China y Occidente, dos mundos, dos civilizaciones

Por Marcelo Muñoz*

Publicado el 20/02/2024





Son, sin duda, las dos grandes civilizaciones que más han influido en la historia del mundo:

 

    -China, el Imperio del Centro, como primera potencia mundial durante dos mil años, que declinó desde mediados del S.XIX por invasiones extrajeras, como la invasión occidental con las guerras del opio, y la atroz invasión japonesa; que se puso en pie de nuevo a mitad del siglo XIX. Y, desde 1978, re emergió progresivamente hasta ser la segunda potencia mundial con vocación de recuperar el puesto de primera potencia, como ya lo fue hasta el llamado “siglo de la humillación”.

    -Occidente, que se ha manifestado como gran potencia, primero con el Imperio Español, que llegaba a toda América y parte de Asia, en los siglos XVI-XVIII;, después, con los Imperios Anglosajones, el Británico, desde mediados del S.XIX, y el Estadounidense desde la II Guerra Mundial, librada tanto en Europa como en Asia.

 

   Son dos grandes potencias mundiales, las dos grandes civilizaciones que más han influido, sin duda, en todos los aspectos, en la evolución y el progreso en  la historia del mundo y, también, en sus errores.

    Dos grandes civilizaciones, dos mundos, muy distintos y muy distantes, en sus concepciones de la vida, de la filosofía, la política, la economía...Y, curiosamente, dos mundos que se conocen muy insuficientemente y que, en este momento histórico de un “cambio de era y una era de cambio, aparecen como enfrentados.

 

     ¿Se puede hablar, a pesar de todo, de una alianza de civilizaciones, como dice el panel de la Onu?

     Yo prefiero formularlo de otro modo: ¿Se puede aspirar a un diálogo de civilizaciones?

     Por parte de Occidente, ese diálogo parece una utopía casi irrealizable, pues Estados Unidos aspira a “contener” a China, tanto a nivel económico como comercial, científico, tecnológico... y la Unión Europea recela de China por su supuesta “rivalidad sistémica”.

     Bien, pero, al mismo tiempo, tanto Estados Unidos como la Unión Europea comercian con China a gran escala, se reúnen en grandes Cumbres y en multiplicidad de reuniones bilaterales e internacionales.    

                   

      Porque la realidad se impone: lo de “contener” a China, a quien Occidente califica de “gigante asiático”, parece una ingenuidad política: ¿cómo “contener” a todo un pueblo, que es más del 20% de la humanidad, que se mueve con su propia filosofía del trabajo, de la sociedad, de la economía, de la educación, de la política, de la multilateralidad, de la aspiración a un mundo compartido  con un destino común...?

     

      Y ¿qué significa rivalidad sistémica? ¿Qué uno quiere imponer al otro su “sistema”? Desde luego China nunca ha querido en la historia imponer su sistema a otros pueblos, ni lo pretende ahora: “no queremos ser superpotencia” como repiten sus líderes. Aunque la Unión Europea y Estados Unidos se empeñen en convencer a China de que la democracia liberal occidental es el paradigma universal y, además le impongan sanciones por no hacerles caso:

         un caso muy notable, y lamentable de este intento de imposición es el boicot del Parlamento Europeo al acuerdo mutuo de inversiones, tan beneficioso para ambas partes, que el lobby anti chino no quiere ratificar, con la excusa de que China no “cumple los derechos humanos”, según la concepción occidental: ¿es ésa la “rivalidad sistémica”? China firma y ratifica, sin poner condiciones más allá de lo pactado por ambas partes, pero la Unión Europea pone condiciones. En realidad esa “rivalidad sistémica” no es mutua.

 

       Frente a esas dificultades para el diálogo por parte de Occidente, China ofrece la estrategia de una alternativa al orden mundial actual, que sea aceptada por ambas partes, en una comunidad de destino común, en un mundo compartido, sin hegemonías excluyentes. China ofrece la estrategia del multilateralismo, de la inclusión, de la cooperación...

 

       Y esa comunidad de destino común no se impone a nadie, se ofrece como alternativa, para ir construyéndola entre todos; con mayor responsabilidad, lógicamente, de las tres grandes potencias hoy (Estados Unidos, China y Unión Europea); invitando a las potencias medias emergentes (ahí están los BRICS de hoy y los que se vayan incorporando...) y, paso a paso, a los casi 200 países del mundo actual.

 

        Hay una expresión palpable de esta estrategia de un mundo compartido, que se ha llamado OBOR o la Nueva Ruta de la Seda: el mayor proyecto de conectividad global, nunca antes programado.

        Conectividad global, por estar abierta a todos los países del globo, sin exclusiones ni condiciones “sistémicas”, ni de ningún tipo.

        Conectividad global porque no aborda sólo la conectividad viaria, terrestre, aérea y marítima, sino la conectividad global digital, cultural (diálogo de civilizaciones), política -sin imposiciones “sistémica”-, medioambiental -para compartir un planeta limpio-...

  

        ¿Cómo ir realizando esa estrategia de un mundo compartido?

        Desde luego, no es cuestión de un día ni de unos pocos, sino de todos: un objetivo estratégico para todo el siglo XXXI.

        Y se están dando ya grandes pasos, que hay que explicar y difundir frente a los catastrofistas y a los excluyentes.

        Por ejemplo, los grandes corredores viarios y digitales ya realizados, o en construcción, en los cinco continentes, los grandes Foros internacionales de Debate y diálogo, la multitud de acuerdos bilaterales y multilaterales..., las nuevas instituciones de gobernanza multilateral como los BRICS, el G 20...

 

        Y una cosa más: necesitamos actores potentes de esta estrategia hacia un mundo compartido. Creo que los primeros deben ser China y la Unión Europea, por la gran proximidad de sus dos filosofías: la confuciana y la filosofía europea de la Ilustración.

        ¡Es un insulto a la inteligencia de los partidarios de un mundo compartido el que la Unión Europea no quiera adherirse a la Nueva Ruta de la Seda y se deje seducir por el espejismo de una falsa “rivalidad sistémica”, o por las presiones indisimuladas de la otra gran potencia, Estados Unidos!!


*Nota: Las ideas contenidas en las publicaciones de Cátedra China o de terceros son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento de esta Asociación.

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