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Profunda revisión del sector financiero de la República Popular China

Por Christian Careaga*

Publicado el 19/02/2024


El 16 de enero de 2024 tuvo lugar un seminario sobre la actual situación financiera china en general y sus perspectivas de futuro. La ceremonia de apertura estuvo presidida por Cai Qi, uno de los líderes indiscutibles del Partido Comunista Chino (PCCh). Asistieron al mismo el Presidente de la República, los miembros del Politburó y los cargos más altos del Comité Central, de la Asamblea Popular Nacional, del Tribunal Supremo, de la Fiscalía Popular Suprema, de las provincias, regiones autónomas y municipios subordinados, de la Federación de Industria y Comercio, de la Comisión Central Militar, así como los cuadros dirigentes del Banco Popular de China, de las principales instituciones financieras nacionales y de otros ámbitos de la economía y de la política, que no se enumeran por falta de espacio.


   Cai Xi

Indudablemente, se trataba de una cumbre de primer nivel, para debatir un tema crucial para la nación: el estado de sus finanzas. El discurso principal corrió a cargo del Presidente de la República Popular China (RPCh), quien básicamente centró su ponencia en la promoción del desarrollo financiero de alta calidad a dos niveles: el nacional y el internacional.

Por tanto, los principales líderes del partido no se reunieron para comentar los buenos resultados de la economía china en 2023, ni para resaltar los logros de su industria, sino para analizar cómo corregir y erradicar las debilidades de su sistema financiero identificadas en los últimos diez años.

           

I. La modernización de las estructuras financieras internas


La importancia de este encuentro y del tema a debatir ha sido indudable. Aunque hasta cierto punto sean relativamente bien conocidos los puntos débiles del sistema financiero chino, resulta difícil evaluar -incluso hasta para los expertos- asuntos tales como el mercado financiero chino en la sombra, la malversación de los fondos en diferentes niveles sociales (político, bancario, empresarial), la actuación de los tribunales ante los casos de corrupción o las ineficientes prácticas de control de los riesgos por los reguladores, sean éstas aplicadas por las propias entidades financieras o las entidades supervisoras.

Ya en el pasado Xi Jinping inició una profunda campaña anticorrupción, muy bien acogida por la población china en general. Quizás la reciente deriva del grupo Evergrande y la mala gestión de fondos por parte de los gobiernos regionales y municipales hayan supuesto un acicate para que el PCCh haya decidido intervenir a nivel nacional con el fin de revisar e insistir en la necesidad de traer principios de honestidad y de prevenir los riesgos morales asociados a la corrupción, los cuales frecuentemente se traducen en delitos financieros.


II. La apertura financiera al exterior


Sigue siendo un interesante tema de estudio la importante evolución durante las últimas décadas de las relaciones financieras bilaterales entre la RPCh y los EE.UU. En las últimas décadas, ha habido tensiones por el manejo de los tipos de cambio del yuan, se levantaron barreras arancelarias y se extendió el temor del gobierno chino a la no remuneración de la deuda externa china invertida en las bolsas americanas, al cambio de las reglas de la inversión extranjera en los EE.UU., así como a diversas formas de bloquear el comercio o la inversión directa china -dentro y fuera de los EE.UU.- en base al supuesto de estar afectando a la seguridad nacional norteamericana.

Indudablemente la divisa de la RPCh ha ido escalando posiciones de prestigio y de relevancia en los mercados financieros internacionales. La expansión del yuan a escala internacional, se está llevando adelante con suma prudencia, sobre todo a partir de las sanciones americanas y europeas al rublo y a su exclusión de las transacciones comerciales internacionales rusas a través del mecanismo de pagos llamado Swift. Unos 300 000 millones de euros de activos depositados por el Banco Central de Rusia fueron bloqueados en la UE y en otros países del G7 [1]. Ante tales hechos, la RPCh y otras naciones emergentes -económicamente relevantes- han ido adoptando medidas para evitar ser negativamente afectadas por decisiones tomadas en terceros países, principalmente pertenecientes al G7.

Es decir, la RPCh es consciente de que sus finanzas se enfrentan a un entorno difícil y rápidamente cambiante en el futuro inmediato. Por un lado, el renminbi no cotiza libremente en los mercados financieros internacionales y aunque se considera a esta divisa como una de las principales de la cesta de compra -junto con el dólar, el euro, la libra esterlina, el yen o el franco suizo-, su peso en las finanzas internacionales no está siendo acorde a su importancia comercial y financiera.

Por tanto, parece que ha llegado el momento de la tan esperada apertura financiera internacional de la RPCh, la cual deberá llevarse de forma prudente, con un ritmo e intensidad bien meditados. Evidentemente, la RPCh se ha acoplado paulatinamente a las normas y principios financieros internacionales generalmente aceptados en las principales naciones, pero va a tener que mejorar su sistema financiero en transparencia, estabilidad y previsibilidad.

Asimismo, la expansión de los mega proyectos chinos en la “Franja y Ruta”, las compras masivas de petróleo, el programa “Made in China” o la cada vez mayor cooperación económica entre los países BRICS+ [2] tras su ampliación, suponen un tremendo reto para la futura evolución e integración del yuan a escala planetaria.

El PCCh, se da perfectamente cuenta que el papel de las finanzas chinas ha dado un salto espectacular en los últimos diez años y de que ha llegado la hora de asumir el liderazgo que le corresponde, a pesar de las trabas, sanciones y barreras de todo tipo que le ponen fundamentalmente los norteamericanos.




Ill. Un modelo financiero socialista con peculiaridades chinas


La moneda o elemento de cambio para transacciones, empezó a usarse hace miles de años. Una simple definición de dinero es “aquello que se usa como dinero”. No es que todo esté ya inventado, pues están apareciendo y siendo cada vez más utilizadas las monedas digitales y las criptomonedas, pero la industria del dinero -en términos fiscales, presupuestarios, bancarios y de las bolsas de valores- tiene una sólida experiencia alcanzada tras siglos en donde se han dado infinidad de quiebras, a veces ocurridas por una mala gestión del dinero, otras por múltiples razones sobrevenidas de forma imprevista.

En el Imperio Celeste existía por supuesto la gestión del dinero, como es el caso de los “kuan” chinos usados como billetes en el siglo XIV. Las finanzas y su contabilidad, como un conjunto de reglas y principios generalmente aceptados, llevan desarrollándose meticulosamente en Europa desde la Edad Media.

En gran parte, los aspectos de las finanzas chinas son actualmente idénticos a los de otras naciones punteras del mundo y si se pretende reforzar la conectividad de los mercados financieros mundiales, las leyes y las pautas operativas no podrán ser muy distintas entre unas y otras naciones, dentro de una estructura financiera internacional homogénea.

Las innovaciones “con peculiaridades chinas” que se pretenden llevar a cabo desde Pekín, parten de la idea de un liderazgo centralizado y unificado, bien distinto a la característica principal del modelo occidental, basado en la libre flotación de las divisas para ser empleadas en el libre mercado, eso sí, estando este mercado fuertemente legislado, regulado y supervisado, para evitar riesgos de muy distinta naturaleza.

Planteó Xi Jinping en su discurso que el enfoque a dar al “desarrollo de finanzas de alta calidad” debiera centrarse en el pueblo y servir de instrumento a la economía real. A mi modo de ver, lo que se propuso en la reciente cumbre de enero fue que el modelo financiero chino estuviera orientado a ser soporte de transacciones reales y evitara la ejecución de operaciones especulativas, que pueden acabar en burbujas ruinosas a soportar por el pueblo, como ocurre a menudo en todas partes.

Si las medidas disciplinarias a tomar van a centrarse en reforzar los controles para evitar la codicia de unos y fomentar la honestidad, rectitud y fiabilidad de la labor financiera… ¡bienvenidas sean!   


lV. Observaciones finales


Raro será el país que no haya padecido repetidas veces crisis financieras de gran magnitud. Recordando solamente la reciente crisis de 2008, varios bancos de gran dimensión se hundieron a causa de una mala gestión de las hipotecas, como años antes ocurrió con la burbuja del valor de las acciones en el ámbito de las empresas de internet. Tras la debacle financiera americana, las bolsas de otros países fueron arrastradas fuertemente a la baja y miles de empresas terminaron en quiebra. En este naufragio financiero estuvieron implicados las entidades de clasificación de los riesgos, los bancos, las compañías aseguradoras, la Reserva Federal y el propio gobierno de los EE.UU., así como otras instituciones centrales del ámbito financiero de decenas de países.

Por muy diferentes razones, como la avaricia, la sinrazón, la ignorancia, la falta de controles, la soberbia, etc., bien sea a causa de una burbuja inmobiliaria, por una apuesta inusitadamente arriesgada sobre hacia dónde se moverían las cotizaciones en bolsa o la incapacidad de los analistas para valorar los riesgos y garantías de sus inversiones. Lo cierto es que es sumamente difícil evitar los descalabros financieros. Ningún país está libre de pecado, ninguna institución es perfecta.  



Si el modelo propugnado por el PCCh consiste en centralizar la toma de decisiones, es posible que los niveles de sus riesgos financieros aumenten, simplemente porque la evolución del sistema financiero chino ha sido muy rápida y muy fuerte en los últimos 50 años y probablemente su modelo debe de tener serias inconsistencias y debilidades, dado que son los miembros del PCCh quienes tienen un mayor peso en la toma de decisiones y éstos no son necesariamente especialistas en temas financieros y en el análisis de sus riesgos [3].

Esto no quiere decir que los sistemas financieros de otros países sean ejemplares, ni mucho menos. Así nos encontramos por ejemplo con el Gobierno de los EE.UU., que no hace más que emitir deuda pública, con escaso control institucional (FED, Congreso), lo cual les llevará tarde o temprano a afrontar una seria recesión económica que afectará gravemente a otras naciones. Algo parecido, a menor escala, está ocurriendo en España y en bastantes más países.

Quizás debiera el PCCh plantearse además invertir más en los aspectos jurídicos y en reforzar los métodos de control informático o simplemente desarrollar mejores planes de pensiones o de protección sanitaria para cubrir las necesidades futuras de su población, en lugar de invertir enormes cantidades de dinero en la bolsa de Nueva York. En ese sentido, los enormes excedentes financieros acumulados durante décadas en China podrían beneficiar más a su frugal clase trabajadora, en lugar de favorecer a otras sociedades más avanzadas, consumistas y despilfarradoras.

El gobierno chino invierte ingentes cantidades de dinero en la construcción de colosales infraestructuras nacionales e internacionales (La franja y la ruta) que no siempre han sido bien evaluadas desde los puntos de vista jurídicos, técnicos, financieros, económicos, sociales o políticos.

La crisis geopolítica mundial y sus derivadas guerras comerciales, financieras y tecnológicas -por dar tres ejemplos- hace que la globalización avance de forma poco firme. Por tanto, ha llegado el momento de ser más prudentes con la gestión del dinero y de tomar medidas serias para erradicar y corregir las debilidades del sistema financiero.

Mas es dudoso que un sistema financiero “con características chinas”, por el mero hecho de estar controlado desde la cúpula política del país, vaya a ser más social, justo y eficiente que el empleado por los países de la OCDE u otros. Basta con analizar la corrupción que generan los mercados que funcionan como oligopolios o monopolios. Para evitar abusos de prevaricación o malversación de fondos, la mejor forma -aunque no sea perfecta- es desarrollar sistemas de equilibrio de poderes y no pensar que dando el poder a un partido político a nivel regional o nacional las tomas de decisión vayan a ser a largo plazo más prudentes y justas. La colusión de intereses es un mal endémico en muchos países y debiera de evitarse a todo trance. Atacar estas malas prácticas ya sería de salida poner el dedo en la llaga.


Referencias


[1]  El G7 está constituido por Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Francia, Alemania, Japón y Canadá.

[2] El símbolo + corresponde a Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Seis nuevos miembros que se unieron el 6 de enero de 2024 a los países BRICS.

[3] El “análisis de riesgos” es un campo de las finanzas de alta complejidad por el número de variables a manejar, en donde es preciso dominar las matemáticas y las estadísticas, para entender y saber valorar los grandes volúmenes de cifras a gestionar.


*Nota: Las ideas contenidas en las publicaciones de Cátedra China o de terceros son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento de esta Asociación.

 


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