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Infraestructuras verdes en ámbitos contaminados: Caso de China

Por Julián Briz e Isabel de Felipe

Publicado el 06/03/2024





Introducción


El cambio climático y la contaminación son algunos de los azotes que viene sufriendo la Humanidad en estas últimas décadas, además de pandemias, guerras, hambre y catástrofes naturales. La búsqueda de Soluciones Basadas en la Naturaleza a través de infraestructuras verdes se ofrece como una oportunidad para abordar el tema de la contaminación. Hay numerosos trabajos que vienen estudiándolo, tanto a nivel nacional como internacional.

La Catedra China se ha incorporado recientemente a un equipo Euro-Chino, coordinado por la World Green Infrastructure Network (WGIN), para estudiar las distintas posibilidades y experiencias que se plantean en este ámbito. Recogemos aquí algunas anotaciones al caso chino donde, además de las medidas centradas en núcleos urbanos, se vienen desarrollando acciones en el mundo rural como es el caso de la Gran Muralla Verde, para reducir las tormentas de arena que golpean a los urbanitas.


Multifuncionalidad de las Infraestructuras Verdes (IV)


Las Infraestructuras verdes tienen un carácter multifuncional, lo que facilita su incorporación, por sus ventajas sobre las infraestructuras grises que tienen una dimensión unifuncional, y tienen mayor rigidez en sus aplicaciones. Entre las funciones de las IV tenemos:


•La lucha contra la contaminación aérea y acústica

• La gestión del agua de lluvia, aliviando los aguaceros y facilitando su conservación.

• La seguridad alimentaria, aportando alimentos.

• El mercado laboral, creando puestos de trabajo.

• La sanidad, mediante el equilibrio nutricional, el ejercicio físico y la relajación mental.

• La vertebración social, estimulando las relaciones entre urbanitas, tanto entre vecinos como intergeneracional.

• El tema de género, pues gran parte de la actividad la realizan mujeres.

• Empoderamiento, capacidad de influir en las decisiones que afectan a su sistema de vida.

• Resiliencia, capacidad de adaptación a los nuevos retos.

• Biodiversidad, mantenimiento de las especies vegetales existentes a través de una participación humana activa.


Las modalidades que pueden ofrecer las IV son muy variadas, teniendo como denominador común las presiones socioeconómicas, ecológicas y urbanísticas. Entre otras podemos mencionar:


- Creación de barreras verdes que amortigüen los ruidos y el paso de partículas de polvo.

- Utilización de edificios para huertos: terrazas, fachadas, interiores, balcones.

- Jardines comunales y familiares. Patios.

- Transformación en huertos de basureros y vertederos reciclados.

- Utilización secundaria de terrenos públicos e institucionales (vías de tranvía, de ferrocarril, colegios).

- Sociedades mixtas de capital público y privado que permitan gestionar conjuntamente consorcios municipales, entidades estatales, comunidades de vecinos y agricultores individuales o asociados.


Contaminación en China: Impacto, orígenes y medidas adoptadas


La contaminación urbana china figura entre las más elevadas del mundo: tiene 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo y otras 200 ciudades superan los valores límite de partículas suspendidas, establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hay que tener también en cuenta la lluvia ácida de azufre y nitrógeno que afecta al 25% del país y con serios problemas medio ambientales. Con relación a la contaminación acuífera el 70% de sus reservas (ríos, lagos) están contaminadas . Las causas de la contaminación son muy variadas. De una parte, el fuerte proceso de urbanización está llevando a una elevada concentración demográfica, con una gran actividad del tráfico rodado, a lo que se une la fuerte industrialización, las ya tradicionales tormentas de arena, procedentes del desierto Gobi y tierras abandonadas, y la lluvia acida, que afecta tanto a las personas como a edificios, vegetación y agua. La contaminación afecta la biodiversidad, los ecosistemas acuáticos y la calidad del suelo. Todo ello conlleva problemas de salud, pérdida de biodiversidad y, en definitiva, impactos negativos socioeconómicos Para mejorar la situación del problema contaminante, a finales de 2013 se activó el Plan de Acción Nacional de Calidad del Aire para reducir la contaminación en un período de cuatro años con un generoso presupuesto de US$ 270.000 millones, más US$ 120.000 del ayuntamiento de Pekín, con objetivos específicos para reducir la polución un 35% en el cuatrienio siguiente. Se prohibió la construcción de nuevas plantas de carbón en las ciudades y regiones más contaminadas, exigiendo a las existentes a reducir emisiones o cambiarse al gas natural. Solo en 2017 se clausuraron 27 minas de carbón en la provincia de Shanxi. En 2018 cerró la última planta de carbón en Pekín, y se eliminaron los planes de construcción de otras 103 centrales. En el caso del carbón, otra fuente contaminante , se ha pasado del 67,4% de la producción total en 2013 al 56,8% en 2020, acusando un descenso a tener en consideración como tendencia a seguir. Se impulsaron las fuentes de energía renovables y ya en 2017 representaron un 25% de la generación eléctrica. Política similar se ha seguido con la energía nuclear, que ya se considera energía verde: entre 2016 y 2020 duplicó su capacidad g W con 20 nuevas plantas y para 2035 planea alcanzar los 180 gigavatios.



El tráfico rodado ha sido objeto de restricciones. En Guangzhou, Pekín, Shangai y otras ciudades grandes se impusieron cuotas diarias y se limitó el número de matrículas nuevas cada año. Al programa de cuatro años de 2013 le han seguido dos planes trienales para combatir la contaminación del aire, uno en 2018 y otro en 2020, con medidas de control de emisiones más exigentes. Por otro lado, las restricciones y confinamientos por la covid-19 redujeron la actividad industrial y el transporte, lo que se tradujo en un descenso de la polución. Si hacemos una comparación internacional de los niveles de contaminación en Pekín es de 37,9 µg/m3, 6,3 µg/m3 de Nueva York, 9 de Londres, 6,9 de Madrid o 20,7 de Ciudad de México. En Nueva Delhi alcanza 107,6 µg/m3. Como caso especial de infraestructuras verdes en el mundo rurbano nos encontramos con las acciones realizadas en el ámbito rural para amortiguar las tormentas de arena en los núcleos urbanos. Una muestra de esta colaboración es la gran muralla verde. La gran muralla verde de China es un proyecto lanzado a finales de los años 1970, forestando hasta 2074, una longitud de 4480 km y una anchura, según las zonas, entre 236 y 537 m, para frenar el avance del desierto de Gobi. La especie predominante, dada su adaptabilidad, es el árbol Enterolobium cyclocarpum y también se usan otras plantas de la familia de las fabáceas. Cada año las tempestades de arena invaden 2300 km² de tierras agrícolas, y este proceso no cesa de acelerarse de año en año. Las tormentas destruyen las tierras agrícolas y provocan serios inconvenientes en los centros poblados, incluso en Japón, Corea del Norte y Corea del Sur. El proyecto tiene por finalidad elevar la cobertura de bosques en el norte de China del 5 al 15 % y así reducir las zonas desertificadas. En 2018 la superficie forestal en el norte de China había aumentado al 12,4 % y las tormentas de arena primaverales en Pekín se han reducido en un 70 % de 2008 a 2018. Resumiendo, es de gran interés compartir las experiencias y resultados de las medidas llevadas a cabo en China, mencionadas aquí, pero ampliadas a otras áreas como las denominadas “ciudades esponja” `para gestionar el agua de lluvia a través de los tejados verdes, o la agricultura urbana combinando alimentación, ornamentación y creación de empleo. Por tanto hay que analizar el sistema de aplicación de las Soluciones Basadas en la Naturaleza, como instrumento asequible y sostenible al alcance generalizado de muchas ciudades.

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