Homenaje póstumo a Julio Juberías

Actualizado: oct 22



Julio Juberías Gómez, uno de los empresarios españoles con más amplia experiencia en el mercado chino, pionero de las inversiones españolas en China desde 1985, miembro fundador del Comité de Cooperación Hispano-Chino y premio Cátedra China 2018, murió en el mes de Julio de 2020.

Desde Catedra China, enviamos nuestras condolencias a su familia y amigos y nos unimos a su recuerdo por medio de los siguientes textos de recuerdo:


"Cuando se habla de un compañero en actividades profesionales no es tan frecuente hablar de él como amigo. Para mi, Julio, además de compañero en diferentes campos de actividad, ha sido, sobre todo, un amigo. Y no es porque hayamos coincidido largo tiempo o largas temporadas, sino porque, por su talante, ha sido sobre todo, un amigo. Y una gran persona, y una gran personalidad que disimulaba con su exquisita sencillez.


Y, además, un gran profesional. Lo demuestran los múltiples premios y condecoraciones recibidas a lo largo de su vida, entre ellos el Premio Cátedra China, que tuve el honor y la satisfacción de entregarle hace pocos años. Pero lo demuestra, sobre todo, su trayectoria profesional como directivo empresarial, empresario y emprendedor, con una dimensión que hoy llamamos global, tanto en Europa, como en China, India... Innovador en producción industrial (nuevos productos, nuevas líneas de negocio, nuevas empresas...), en comercio internacional (con expansión a Asia), como impulsor y partícipe de diversas organizaciones e instituciones empresariales (CEOE, CEDE, Cámaras de Comercio...), que siempre apoyó con esmero.


Quizá una de sus hazañas empresariales más llamativa fue la constitución de la primera empresa industrial chino-española, en el año 87, cuando todavía las dificultades en China para estas iniciativas eran ingentes: una fábrica de producción de chicles: siendo un producto prácticamente desconocido en China, consiguió, en tres años, ser la mayor planta de producción de chicles del mundo, en número de unidades, y convertir al chicle “ta-ta”, identificado popularmente como “el chicle español”, en atractivo para millones de niños chinos por todo el país, Y, para apoyar esa iniciativa, creó dos empresas mixtas más, que aseguraran el suministro de materias primas a la planta principal.


Y quiero subrayar, porque era una de sus preferencias en los últimos años, y por ser actividad en que me he sentido fuertemente acompañado por mi amigo Julio, el apoyo permanente que dio, desde su constitución en 2012, a Cátedra China. Convencido, porque lo había vivido muy de cerca, de la importancia de China como actor imprescindible para la transformación global en los próximos decenios, no escatimó esfuerzos para impulsarla en todos los ámbitos en los que él podía tener influencia, incluso en los últimos meses en que empezaban a fallarle las fuerzas.


Y, por último, quiero reiterar mi abrazo y mi empatía por su familia: he tenido con vosotros sólo contactos ocasionales, pero de vuestro Julio he percibido cómo os adoraba. Podéis sentiros orgullosos de él. Yo, como compañero y amigo, sólo puedo decir: gracias, Julio! "


Marcelo Muñoz. Presidente emérito de Catedra China.



En recuerdo de Julio Juberías


"Conocí a Julio Juberías a fines de los años ochenta, en China. Yo desempeñaba por aquel entonces el puesto de consejero comercial de la Embajada de España en Pekín. Julio era directivo de la empresa Agrolimen, y viajaba con frecuencia a China. Agrolimen estaba implantando una fábrica de chicles en la provincia de Cantón. Era de las empresas españolas pioneras qué invertían en China, siguiendo o en paralelo los pasos de empresas como Alsa o Nutrexpa.


Con el embajador de España, Eugenio Bregolat, asistí a la inauguración oficial de la fábrica, si no recuerdo mal en el verano de 1988.

Julio era un gran profesional. Sabía cómo había que moverse en China, tenía una admirable capacidad de comprensión intercultural.


Siempre tuve una excelente relación con él. Cómo era muy frecuente en aquellos tiempos pioneros en la República Popular, la relación profesional se transformó también en una relación de amistad. En el caso de Julio esto se vio facilitado por su carácter abierto, su bonhomía, un talante genuino y sincero qué sabía valorar las relaciones humanas.


La fábrica de Agrolimen fue un modelo entre las inversiones españolas en China de aquella época. Recuerdo cómo el embajador, otras personas y yo qué viajamos a Panyu, el pueblo cantonés en donde se encontraba la fábrica, nos quedamos impresionados por la modernidad de sus instalaciones y por la capacidad de sus directivos para desenvolverse con eficacia en un medio cultural que por entonces podría resultar muy alejado para nuestras pautas españolas. Julio tuvo un papel clave en este buen hacer.


Desde aquella época establecí una excelente relación de amistad con Julio Juberías, al que he seguido viendo con una cierta regularidad, en primer lugar, con motivo de actos organizados por Cátedra China.


Siempre he sentido por él un gran aprecio personal y una profunda admiración profesional.

Que estas breves líneas sirvan de homenaje y recuerdo a su figura."


Enrique Fanjul. Miembro de Catedra China.




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