Las manifestaciones de Tiananmen, un análisis para el debate, artículo de Marcelo Muñoz

Artículo de Marcelo Muñoz publicado en Cátedra China.


Las manifestaciones de Tiananmen, un análisis para el debate


Acabamos de conmemorar los 30 años de los llamados “sucesos de Tiananmen”: todos nuestros Medios nos traen cada año imágenes y relatos de aquellos acontecimientos, sobre los que hay muy diversas lecturas e interpretaciones, incluso contradictorias, algunas de las cuales cito a pie de página.


Yo residía en Pekín esos años, al frente de la primera empresa española establecida en China desde 1978, con empleados chinos y españoles; mis clientes eran las grandes empresas chinas que entonces monopolizaban el comercio exterior. Trabajaba entre chinos y vivía entre ellos: un observatorio privilegiado para “ver” aquellos acontecimientos. Mi trabajo me había permitido, además, entablar relación con algunos dirigentes empresariales de rango medio y alto y, a través de ellos, con algunos intelectuales y políticos relevantes, como cuento pormenorizadamente en mis libros. De todo ello, y de las notas que guardé, intento hoy un breve resumen.


Las manifestaciones de 1989 empezaron el 15 de abril y concluyeron, con tanques, el 4 de junio. Fui testigo directo de ellas hasta muy avanzado el conflicto, me volví a España con mi mujer, cuando se enquistó, y en la segunda semana de junio volví, entre otras razones, para analizar la situación desde el punto de vista empresarial y decidir si podíamos continuarla.


Cerca de mil periodistas de todo el mundo estaban allí, no por los sucesos, sino por la cumbre del Banco Asiático y la visita de Gorbachov; mi relato se basa más en lo que mis amigos chinos vieron, vivieron, y sufrieron y su interpretación y análisis; sólo añado algunas pinceladas y no me detengo en los detalles de los enfrentamientos, ya sobradamente relatados, porque quiero entrar en el análisis político de aquellos sucesos y en su contexto en el proceso de Reforma, iniciado diez años antes.


Preparativos y antecedentes de las manifestaciones


En general, no hubo improvisación más que la inevitable en unas manifestaciones tan prolongadas y con una participación tan masiva de ciudadanos –se calcula, sumando todos los días, de varios millones-.


Las reivindicaciones más reiteradas fueron la lucha contra la corrupción, la inflación y la defensa de la apertura y de las medidas económicas reformistas, y el apoyo a los líderes más partidarios de ellas, sobre todo al destituido, meses antes, secretario del Partido, Hu Yaobang.


Los manifestantes fueron estudiantes, profesores, funcionarios, trabajadores, ejecutivos empresariales...no pocos de ellos miembros del Partido Comunista Chino, como me lo corroboraban mis empleados y amigos, algunos de los cuales se recorrían la manifestación en bicicleta e identificaban a conocidos, clientes, políticos destacados y las muchas pancartas firmadas por diversas empresas e instituciones.


En realidad, lo preparado y programado era una gran manifestación para celebrar el 70 aniversario de las manifestaciones en Tiananmen el 4 de mayo de 1919.La muerte de Hu Yaobang el 15 de abril obligó a adelantar la celebración antes de lo previsto. El centro de operaciones estaba en la Universidad de Beijing –Beida- una de las más prestigiadas de China; uno de sus profesores, y miembro cualificado del Partido, trabajaba ahora en mi empresa y me facilitó mucha información.


70 años antes, el 4 de mayo de 1919, una manifestación de estudiantes y profesores salió de la Universidad de Beijing, hasta la Plaza de Tiananmen: protestaban porque la “Conferencia de Paz” de París, había “concedido” a Japón todos los territorios chinos ocupados por Alemania durante la invasión occidental desde la segunda mitad del XIX. Aquel movimiento se extendió a otras universidades, a intelectuales y artistas, como protesta y como afirmación patriótica.


Muchos historiadores consideran este “Movimiento del 4 de mayo” el principio de la era contemporánea de China, el primer movimiento intelectual por el progreso, la democracia y la independencia nacional, todavía con poca base política y escasa participación, en un país destrozado por las invasiones extranjeras, las guerras civiles y el desgobierno. Un intento de modernización y progreso, de avance científico y democrático, que aún no ha concluido. (1)


1949: concentración militar en Tiananmen


El 1 de Octubre de 1949, llenaron la Plaza vehículos militares y soldados en formación: un ejército victorioso que, tras 15 años de guerra civil, y un siglo de ocupaciones extranjeras, llevaba al poder al Partido Comunista Chino.


Mao proclamó la República Popular de China, en un discurso que concluía con las palabras: “China se ha puesto en pie!”


Proclama hecha desde la tribuna de Tiananmen, donde, en los últimos ocho siglos, se leían y exponían los edictos imperiales, de los que la copia oficial se guardaba en el Archivo y otras mil copias se distribuían por el Imperio.


Se ponía fin al siglo de humillaciones, como se conoce en China al período desde 1840, primera guerra del opio, cuando China dejó de ser la primera potencia económica mundial.


Esta tribuna, a 17 ms. del nivel de la plaza, es hoy una gran sala con fotografías de la ceremonia de fundación de la República Popular China y de algunos de sus protagonistas: Mao, Zhou Enlai, Liu Shaoqi, Peng Dehuai, Lin Biao, Deng Xiaoping...


Poner en pie a China no iba a ser tarea fácil, ni rápida: había que poner orden, eliminar la red de corrupción que habían tejido los señores de la guerra y la dirección de Chang Kaishek, llamado por los suyos “The Generalissimo”; había que reconstruir un país tras 100 años de guerras, colonización occidental, opresión japonesa y destrozos, dotarle de una estructura de Estado, impulsar la producción, la enseñanza....un país con 450 millones de personas, 40 dólares de renta per cápita, el más empobrecido del mundo.


He conocido a algunos testigos y protagonistas de la primera etapa de aquel “ponerse en pie”, que coinciden en subrayar el entusiasmo que animaba a muchos, la cantidad de horas de trabajo voluntario...Y todo con gran unanimidad en la dirección del Gobierno, bajo el liderazgo indiscutido de Mao.


El Patido Comunista se divide


En febrero de 1956, en la sede del Comité Central del Partido Comunista, junto a la plaza Tiananmen, se produjo un desacuerdo, que resultará dramático: Mao pretendía instaurar el comunismo ya, con “el Gran Salto Adelante” de industrialización acelerada, y con la colectivización de la agricultura a través de las Comunas, por encima de toda racionalidad económica


Y, por primera vez, encontró una fuerte oposición: Liu Shaoqi, su lugarteniente, el Mariscal Peng Dehuai, Ministro de Defensa y Comandante en jefe del Ejército, Deng Xiaoping, Secretario General del Partido…no están de acuerdo. En esta reunión Deng pronunció aquella frase de “gato blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones”, refiriéndose a la Reforma.


Mao siguió con su empeño, y los hechos darían la razón a la oposición: disminuyó la producción agrícola, el 40% del acero producido era inservible, con un gran coste económico, descontento... Liu Shiaoqi, lo resumiría posteriormente en un informe oficial: “se ha producido un Gran Salto Atrás…y, como consecuencia, se ha extendido la hambruna en muchas provincias”.


Dos años más tarde, en 1958, el enfrentamiento fue más directo: Mao fue sustituido por Liu Shaoqi en la Presidencia de la República, apoyado por Deng, que siguió de Secretario General, y por los reformistas que eran legión, y se inició, o intentó iniciar, la Reforma, con una política económica racional, en el campo como y en la industria, se aumentó la producción, se frenó la hambruna...por poco tiempo. (2)


Muchos años después, en 1981, mi amigo Lao Sun me lo resumirá gráficamente: desde entonces coexisten y pugnan dos tendencias en el Partido Comunista Chino: los conservadores con su política comunista-maoísta y los partidarios de la Reforma, que Deng calificará como el “socialismo de características chinas”. La lucha entre las dos tendencia será muy larga. Mao se replegó durante los años siguientes, pero volvió en 1966 con la revolución cultural, antes de que la Reforma se hubiera consolidado. (3)


Tiananmen: 5 de agosto de 1966: Mao se refuerza


Cientos de miles de jóvenes se concentraron desde primeras horas de la mañana, en un día caluroso… todos con un pañuelo rojo al cuello y el “libro de Mao” en las manos: los Guardias Rojos. Mao, desde la tribuna, levantó su mano junto a la de Lin Biao, su Lugarteniente y sucesor, y los cuatro máximos dirigentes de la Revolución Cultural, conocidos como “la Banda de los Cuatro”, y Jiang Qing, su mujer, ejecutores de la vuelta de Mao al poder. Un grito ensordecedor resonó en toda la Plaza: “Larga vida al Camarada Mao!”, acompasado por cientos de miles de brazos que agitaban rítmicamente “el Libro Rojo”.


Se ponía en marcha la “revolución cultural”. “En los años siguientes, me cuenta Cheng Erqin, uno de aquellos Guardias Rojos, fuimos llenando la Plaza oleadas de adolescentes, que luego nos pasearíamos por toda China, trenes, alojamiento y comida asegurada…Se habían cerrado escuelas y universidades; Mao y los suyos recuraban el poder y frenaban la Reforma.


La Banda de los Cuatro, con el respaldo de Mao fue una auténtica subversión por encima delas instituciones del Estado y del Partido; decenas de miles de dirigentes, profesores, intelectuales fueron enviados al campo “a aprender de las masas”, con gran deterioro de la economía y hambruna y muchos líderes encarcelados o relegados al exilio...


Pero, por encima de la inestabilidad, la subversión de las instituciones y de la mala gestión económica, la Reforma contaba aún con muchos partidarios y el gran apoyo del Primer Ministro Zhou Enlai, que siguió en su puesto, intentando un papel moderador y salvó a muchos de la represión, aunque muy “controlado” por la Banda de los Cuatro. Gracias a ese fuerte reducto de la Reforma, y a pesar de todos los errores de Mao, sorprendentemente, el crecimiento interanual medio del PIB fue superior al 6% en ese período. (4)


Tiananmen, enero de 1976: los reformistas resisten


El Primer Ministro, Zhou Enlai murió de cáncer en enero de 1976, con la revolución cultural aún en marcha, pero con Deng Xiaoping y muchos otros líderes, rehabilitados; algunos otros como Liu Shaoqi, Peng Dehuai...habían quedado por el camino, muertos en el exilio o en la cárcel.


“Corrió el rumor, me cuenta Lao Cheng, que la Banda de los Cuatro le negaba honores de Estado y nos echamos a la calle cientos de miles de pequineses, ocupando la larga avenida Chang´An hasta Tiananmen. Con un frío de 12 bajo cero aguantamos toda la noche, vigilados por la policía, que no se atrevía a intervenir. Y conseguimos que desfilara el féretro en carroza con todos los honores: más de un millón de personas, de una ciudad, entonces, de menos de tres, con un silencio estremecedor seguido de un rugido de ira. Fue la propia viuda quien se dirigió a la multitud para calmarla, y evitar, dijo, males mayores. La ceremonia oficial, sin Mao ni la Banda de los Cuatro, concluyó con un discurso-homenaje de Deng Xiaoping al Primer Ministro, en el que defendió la Reforma” (lo que le costaría nueva destitución).


Para completar el homenaje a Zhou Enlai, el 19 de marzo, día de los Antepasados, multitud de poemas fueron colgados de los árboles de la Plaza Tiananmen en su honor, y pequeñas botellas, alegóricas del nombre de Deng Xiaoping (“pequeña botella”). Las coronas de flores formaron una montaña, en el centro de la plaza, junto al monumento a los mártires. Aclamaciones continuas al “querido Primer Ministro” y a Deng y enfrentamientos con la policía, -varios de sus coches quemados-, fuerte y dramática represión, heridos, detenidos... La policía necesitó 200 camiones para retirar la montaña de coronas. Y las escaramuzas entre manifestantes y policía duraron hasta el 5 de abril.


Tiananmen 1976 y 1977: victoria de la Reforma


“Corrió la voz en abril de 1976, nadie sabe cómo, cuenta de nuevo Lao Cheng: “han detenido a la banda de los Cuatro y a Jiang Qing: todos a Tiananmen. Muchos saltaban de alegría. Miles de funcionarios, cuadros del Partido, represaliados por la Revolución Cultural que habían vuelto, obreros, estudiantes... Un gigantesco desfile de cientos de miles de personas desembocó en Tiananmen: la Plaza resonaba con el grito: “Shengli”, “Shengli” (victoria), entre el estruendo de los cohetes, tambores y cacerolas”. En el barrio de las Embajadas, me contó mi amigo Jaime, cundió el miedo de que hubiera estallado la guerra civil.


“Pero la victoria no estaba completa: había que “rescatar” a Deng Xiaoping, aún represaliado …Aún no estábamos bien organizados, explica Lao Sun, y necesitamos varios meses para preparar una gran movilización: El 10 de abril de 1977, más de un millón de personas nos concentramos de nuevo en Tiananmen para exigir su vuelta.

Y Deng Xiaoping volvió, de forma definitiva, y con todos los honores, el 20 de julio.” (5)


Tiananmen 1987: de nuevo la Reforma en peligro


En enero de 1987 aterrizaba de nuevo en Beijing, con mi mujer, para ampliar nuestra oficina de Pekín. En la cena de bienvenida, Xiao Jiang me advirtió:


“Las cosas están muy revueltas: ha habido manifestaciones en Beijing y en las Universidades de más de 15 ciudades y enfrentamientos con la policía. En Beijing, el, 1 de enero han salido de las Universidades Beida y Qinghua unos 30.000 estudiante y profesores hasta Tiananmen, donde han quemado el Diario del Pueblo, a favor de Hu Yaobang, y la policía les ha dispersado”


Mi amigo Lao Huang, profesor de Beida y dirigente en ella del Partido Comunista me comentó: “Los conservadores están furiosos, y quieren destituir a Hu Yaobang, como Secretario del Partido, pero la reforma seguirá adelante, aunque quizá a ritmo más lento”, me dijo tranquilizador.


Todos hablaban de Hu Yaobang, como el más liberal de todos los reformistas. Su destitución no era una buena noticia. Lao Sun, que le conocía muy bien por haber trabajado bajo su dirección en la Academia de Ciencias de China, me comentó: “Hu es el cerebro político de la reforma económica, junto con el Primer Ministro Zhao Ziyang y quieren abordar también la reforma política…Los conservadores han conseguido su destitución, dejando como Secretario General y Primer Ministro a Zhao”. (6)


La última batalla en Tiananmen: abril-junio 1989


A finales de marzo de 1989, Zhao fue sustituido, como Primer Ministro, por el conservador Li Pen, con gran malestar de los reformistas por sus medidas conservadoras y por la corrupción creciente. Pero “estamos preparando, me confesó Lao Sun, la celebración del 70 aniversario del “Movimiento 4 de Mayo de 1919” en las principales Universidades, para actualizar los objetivos de aquel movimiento, y así frenar a los conservadores.”


El 15 de abril llegó la noticia de la muerte inesperada de Hu Yaobang y los acontecimientos se precipitaron. Una gran pancarta “Honrar a los muertos para criticar a los vivos” y una fotografía gigante de Hu Yaobang encabezaban la primera manifestación. La consigna era llegar a Tiananmen, como en 1976 y 1977. Y fueron llegando cientos de miles, en días sucesivos, a pie, desde muchos kms. de distancia, desde las Universidades, desde las fábricas, desde las oficinas. Se sumó la Federación de Estudiantes, la de Trabajadores y miles de cuadros del Partido. Los promotores y organizadores son dirigentes del Partido, junto con estudiantes y otros sectores de la sociedad, con la base de operaciones en la Universidad de Beijing “Beida”. (7)


La capacidad de la Plaza es de unas 600.000 personas y, en momentos, estaba abarrotada, confluyendo desde la larga avenida de Chang An. Varios millones de personas participaron, sumando los de todos aquellos días, y quizá otro millón más desde las aceras. El 17 de abril la Agencia oficial de noticias Xinhua ya daba un millón de manifestantes.


Xiao Jiang, uno de mis empleados, recorría todos los días la manifestación en bicicleta desde la acera y nos lo contaba: desfilaban estudiantes, profesores, empleados y directivos de las grandes empresas y los grandes Bancos estatales, de las fábricas, de los Ministerios, de la Escuela Central del Partido, del Ejército, muchos con pancartas de sus entidades, algunos de ellos amigos y clientes nuestros, vecinos de diferentes barrios... no pocos de ellos miembros del Partido Comunista de diversos niveles. El himno del Partido Comunista era la canción más repetida, junto con la Internacional, me contaba Xiao Jiang.


El centro de operaciones se mantuvo hasta avanzado mayo en la universidad Beida, desde la que el Profesor Huang me explicó: “Los estudiantes juegan un gran papel, pero la clave está en las organizaciones del Partido: todos los reformistas están apoyando; también algunos empresarios conocidos, como el Presidente del Grupo Stone y otros. En la cúpula hay una gran división; parece que Deng Xiaoping está volando continuamente para poner de acuerdo a los Jefes de las siete Regiones Militares, divididos, lo que es muy preocupante”.


La situación se había complicado desde el 16 de mayo con la llegada del Presidente de la Urss, Gorbachov, y una comitiva de más de mil periodistas de todo el mundo. “Desde esa fecha, me dice Lao Cheng, intelectuales, profesores y dirigentes reformistas están aconsejando el repliegue, que se está produciendo por parte de la mayoría de los manifestantes y todos los del Partido. Pero un grupo de estudiantes más exaltados, sobre todo los que han venido de fuera de Beijing, no aceptan”.


El día 20 de mayo se decretó la Ley Marcial y empezó la intervención del ejército, que ocupó la ciudad, tras una larga discusión entre los altos dirigentes. Era una situación tensa, con resistencia directa y enfrentamientos con la policía, que entonces no portaba armas y no contaba con cuerpo antidisturbios; los enfrentamientos violentos se producían en las calles adyacentes y en algunos barrios. El núcleo radical de los estudiantes se instaló en la Plaza. El 3 de junio quedaban unos 2.000, la mayoría de fuera de Beijing.


Las tropas entraron en Tiananmen el 3 de junio. Al día siguiente, barricadas, disparos, y desalojo a la fuerza de los estudiantes que aún quedaban. El número de muertos y detenidos aún no se ha desvelado; según el informe oficial, hubo 1.280 vehículos militares dañados. Sobre el número de heridos y muertos la prensa extranjera dió cifras muy dispares y aún no hay un balance oficial, aunque muchos de mis amigos consideraron la represión desproporcionada. En mi último libro sugiero al Gobierno chino lo saludable que sería, políticamente, para el país y para el mundo, un ejercicio de memoria histórica para conocer toda la realidad, memoria histórica que también aplicaría a la revolución cultural. Este relato quisiera contribuir a ello, modestamente, y al debate sobre la profunda transformación producida en China. (7)


4 de junio1989: luto en Tiananmen y balance incompleto


Por prudencia, mi mujer y yo nos habíamos vuelto a España al empezar los enfrentamientos. Y volvimos a Beijing el 15 de junio: una ciudad triste, muchos de mis amigos se sentían dolidos y derrotados, incapaces de contar sin lágrimas lo que habían visto. Y todas las calles, las avenidas, los cruces, estaban custodiadas por el ejército.


No habíamos cerrado la oficina, pero toda la actividad comercial estaba absolutamente paralizada, incluso los contratos ya firmados estaban en el aire, y esa situación podía durar meses.


Lao Sun opinaba: “es una derrota de la política de reforma… Los duros del Partido más “veteranos”, los maoístas, se han impuesto a Deng.”


Lao Cheng matizaba: “hemos estado al borde de una guerra civil entre dos ejércitos; parece que ha habido disparos y está habiendo fusilamientos por desobediencia. Pero ambos bandos han visto que ninguno triunfaría y, por encima de todos, Deng sigue teniendo el poder y la Reforma seguirá.”


Lao Huang era rotundo: “la victoria de los duros es aparente…Ha sido destituido Zhao Ziyang, con otros muchos dirigentes reformistas, pero la mayoría de los cuadros del Partido más liberales siguen en sus puestos en los Ministerios, en la Universidad, en los Medios, en los departamentos clave del Partido. Creo que en pocos meses la reforma seguirá adelante, y quizá con más fuerza”.


En general condenaban la represión como desproporcionada y, quizá, evitable, si Deng hubiera reaccionado antes, si no hubiera dejado recuperar terreno a los duros, quizá si no hubiera destituido a Hu Yaobang ...”

Lao Cheng concluyó: “te acuerdas de lo que te he dicho de los dos Partidos? Vamos a ver cuál de ellos gana definitivamente esta batalla…”


Las reformas siguieron…los negocios continuaron. Se abrieron nuevas Zonas Económicas Especiales, especialmente la de Pudong en Shanghai, sólo un año después, y, para refrendarlo, Deng Xiao Ping hizo un viaje a las Provincias del Sur y declaró en Shenzhen: “necesitamos acelerar la política de reformas.” Así, simplificando mucho, la derrota de los reformistas se convirtió en victoria de la Reforma, que se siguió consolidando en los años y los decenios siguientes, todavía con resistencias, y los sucesos desgraciados de Tienanmen, en perspectiva histórica, resultaron una batalla más, en este caso sangrienta, pero definitiva, entre conservadores y reformistas. Es, en resumen, el balance, forzosamente simplista, de una escaramuza trágica de una batalla muy larga, que propongo para el debate. (9)


Notas:


(1) “El enigma chino” pp 243-253

(2) Uli Franz, “Deng Xiaoping, reformador de China”, passim, El País-Aguilar, 1988

(3) “China 2050” pp 15-20, se recoge el perfil de cada uno de los testigos citados.

(4) -Ramón Tamames, “China, 2001”: la cuarta revolución”, cap.2. Alianza Editorial

(5) “China 2050” pp 47-58

(6) Willy Wo-Lap Lam, “The era of Zhao Ziyang, Power struggle in China”, passim,

A.B.Books Stationery, Hong Kong, 1989

(7) “La china del siglo XXI, pag 36-37

(8) “China 2050” pp.67-73

Otros testimonios sobre los sucesos de Tienanmen:

-Eugenio Bregolat, “La Segunda Revolución China”, cap.III. Destino, Barcelona, 2007

-Ramón Tamames. “El siglo de China”, ppp.49-63 Planeta 2007


Marcelo Muñoz, Presidente de Cátedra China

Decano de los empresarios españoles en China


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