Discurso de Georgina Higueras: Homenaje a Marcelo Muñoz por sus 40 años de relaciones con China

28/01/2019

Querido Marcelo, queridos amigos,

 

Conocí a Marcelo en 1982. Yo había terminado mis estudios en la Universidad de Pekín y me habían nombrado delegada de la Agencia EFE en China. Por entonces, nadie en España daba una peseta por aquella China tan roja y tan desconocida, y mucho menos sabía que ese lejano país se había embarcado en su segunda revolución. Nadie menos Marcelo, que estaba allí convencido de que el gigante asiático se desperezaba y abría un sinfín de oportunidades para quienes le tendiesen la mano y estuvieran dispuestos a trabajar con ahínco y esperanza en ese camino sin retorno hacia una vida mejor.

 

El primer viaje de Marcelo a Pekín fue en 1978 y desató un amor a primera vista. Su arrolladora pasión por estrechar las relaciones entre China y esa España liberada del corsé franquista fue tan ardiente, que podría decirse que Deng Xiaoping sintió su aliento cuando meses después pronunció el discurso que cambiaría el destino del mundo, en la tercera sesión plenaria del undécimo Comité Central del Partido.

 

La suerte estaba echada. La respuesta de Marcelo fue casi más china que la de los chinos. Él se creyó a pies juntillas que había arrimar el hombro para poner en marcha las cuatro modernizaciones y no dudó un momento en coger el pico y la pala. Se apuntó desde el primer día a la política de reforma y apertura. Los chinos, a su vez, se entusiasmaron con Marcelo y con el mercado. Ellos, muy pragmáticos, descubrieron que la nueva política mejoraba sensiblemente los fogones de su exquisita cocina y la abrazaron sin rechistar. Marcelo, mientras tanto, volaba incansable de Madrid a Pekín y de Pekín a Madrid tendiendo puentes. Siempre vio en los chinos un pueblo orgulloso y franco con el que se podía negociar, aunque hubiera que tomarse antes unas cuantas copas de Maotai.

 

Pasaron las décadas y coincidimos de vez en cuando como invitados de algún programa de radio, pero hasta que Marcelo no me contactó con motivo del lanzamiento de Cátedra China no volvimos a reunirnos.

 

Decía Don Quijote que “la peor derrota es el desaliento”. Esa palabra, afortunadamente, no está escrita en el diccionario de Marcelo. Cátedra China es hoy lo que es gracias a un martillo pilón llamado Marcelo Muñoz, que al igual que se puso por montera todos los prejuicios existentes en España sobre el Imperio del Centro y se empeñó en que su empresa comerciara con China, no se ha cansado de llamar a las puertas del Gobierno, de las universidades, de las instituciones, de las empresas y a cualquier otra que se le pusiera delante para dar vida a Cátedra China y conseguir que esta asociación sirva para acercar el conocimiento y la cultura y favorecer el beneficio mutuo entre las sociedades de España y de la que hoy en día es la segunda potencia económica del mundo.

 

Gracias Marcelo, los españoles y los chinos te debemos mucho.

 

 

Georgina Higueras

21 de enero de 2019, Madrid

 

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