China en la encrucijada global actual Ago17

China en la encrucijada global actual

Autor: Marcelo Muñoz, Presidente de Cátedra China y decano de los empresarios españoles en China

El proceso acelerado de globalización no puede detenerse fácilmente, ni por nacionalismos, ni por actuaciones desafiantes o xenófobas, ni por la prevalencia de decisiones unilaterales, por muy poderosas que éstas sean, ni por las deficiencias y carencias, que son muchas, del mismo proceso.

La globalización, como nueva etapa del desarrollo capitalista, aparece en el último tercio del siglo XX, coincidiendo, aproximadamente, con el fin del poder soviético y de la polarización de las dos superpotencias, con el inicio del predominio de una sola superpotencia y la emergencia de nuevos actores internacionales, -sobre todo de la Unión Europea como actor principal-, y de la progresiva consolidación de China como segunda potencia.

           El orden mundial tras la Segunda Guerra Mundial

Después de la Segunda Guerra Mundial, las potencias occidentales organizan, bajo su predominio, un orden mundial con estructuras económicas muy definidas, mientras se liquida su dominio colonial, mantenido hasta entones sobre gran parte de África, Asia, incluida China, América Latina… Y en Europa Occidental, vencidas progresivamente las dictaduras fascistas, se desarrolla un capitalismo de rostro  amable, el Estado de bienestar.

Todos esos procesos entrecruzados, simultáneos o sucesivos, propiciaron el gran proceso de la globalización, es decir, una mayor internacionalización del comercio, las finanzas, las comunicaciones, la cultura, los valores éticos y los derechos humanos… al menos como aspiración, también global, a pesar de las graves carencias persistentes.

No se puede poner en entredicho, no se puede ni debe frenar ni subvertir este gran avance de la humanidad –aun con todas sus carencias-, ni, mucho menos, los valores éticos de los que se ha nutrido.

          Un nuevo orden mundial necesario 

Esta  nueva  situación  apunta, sobre todo en el último decenio, otro cambio de gran calado, según diversas valoraciones: la conveniencia, necesidad, o exigencia de un nuevo orden mundial,  que podemos resumir en estos puntos:

           -Los intercambios comerciales, financieros, tecnológicos y científicos se han multiplicado exponencialmente

            -Han surgido múltiples acuerdos multilaterales regionales, continentales o globales, como la Unión Europea con toda su fuerza, a pesar del Brexit, la Asean-China, la Organización de Cooperación de Shanghai, diversos alianzas latinoamericanas y asiáticas…

            -Y grandes proyectos globales multilaterales, como la Nueva Ruta dela Seda, que atañe al 70% de la población mundial, se proyecta hasta 2050, y apunta a una nueva arquitectura económica, comercial y política global

            -Varios países emergentes destacan con peso específico global, incluso se unen en un organismo como los BRICS, que crean su propio Banco.

             -Aparecen nuevas instituciones financieras globales, como el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras…

En este nuevo orden mundial, en gestación, Occidente no tiene ya el monopolio ni la prevalencia, ni el papel preponderante que ha gozado en los últimos siglos, ni la prepotencia de que gozó desde la Segunda Guerra Mundial.

            China emergida y su nueva estrategia global, imprescindible

La emergencia de China, consolidada como nuevo actor internacional, es ya imprescindible para ese -hipotético todavía- nuevo orden mundial. Con su nueva imagen -consagrada en los  Encuentros Internacionales de los últimos años-  de segunda potencia  proactiva,  decidida  a cumplir el papel que le corresponde como actor global de primer orden. Desde la emergencia silenciosa y pacífica de China en los decenios anteriores, que le ha posibilitado una  transformación económica, social y política como no se había conocido hasta ahora, China ha pasado a ejercer su responsabilidad global en todos los órdenes. Lo está haciendo casi imperceptiblemente, pero con decisión y firmeza:  ese cambio de estrategia empieza a manifestarse y lo hará cada día más, asumiendo su responsabilidad.

Una manifestación clara de esta estrategia ha sido su compromiso en las Cumbres del Clima, su serenidad ante las provocaciones de la nueva Administración estadounidense, ante el surgimiento de la extrema derecha en diversas áreas del mudo y ante los fundamentalismos religioso-políticos.

El axioma de los teóricos de la globalización de que “Estados Unidos es una nación imprescindible para consolidar el proceso globalizador”, se llega al convencimiento de que Europa también lo es a pesar de sus crisis, y de que, sin duda, China también lo es.

      Para responder a los retos globales del siglo XXI

Los Grandes retos globales como el cambio climático, la regulación de los poderes financieros y su sometimiento al poder político, la erradicación progresiva de la pobreza, la disminución de la desigualdad, el libre comercio y la libre circulación de personas, el desarrollo armonizado de los valores éticos,  los valores democráticos, los derechos humanos y la democracia participativa, los grandes retos  científicos, la seguridad y regulación cibernética,  el  diálogo de civilizaciones….son, entre otros,  retos y tareas globales de medio y largo plazo, para el siglo XXI para todos.

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